El PCB: Un llamamiento a la revolución en la Iglesia católica: desde los miembros (1.ª parte)

9 de octubre de 2026

La revolución consiste en que cada cristiano católico comience a hacer penitencia. ¿Por qué? Por haberse apartado de corazón del Dios vivo. Penitencia por la pereza y la negligencia respecto a la salvación de su alma inmortal. Penitencia por haber perdido, a causa de esta negligencia, la fe viva, sin la cual nadie se salvará. Un poeta checo escribe: «El cuerpo pertenece a la tumba; ¡ay de aquel que descuida su alma!». ¿Por qué no haces penitencia? Porque no tienes reservado un tiempo fijo para la oración. Hoy en día, la gente vive con prisas, luchando contra el reloj, y, por otra parte, desperdicia un tiempo precioso navegando por internet o utilizando el teléfono inteligente, ¡algunos incluso durante varias horas al día! En nuestra época, la forma de penitencia más necesaria consiste en reservar cada día un tiempo fijo para Dios y para tu alma inmortal. ¿Cómo puede Dios hablarte si no encuentras tiempo para Él y para conversar con Él?

Este vídeo se puede ver también aquí: https://youtu.be/SjwRAKV07Uo
https://rumble.com/v7hk9ti-revolucin.html
https://www.bitchute.com/video/zF9tA8PjRCJi/
https://crowdbunker.com/v/iQrtXaqbt8

¿Cuándo hay que orar? ¿Cuándo oraba Jesús? Por la noche. También tú, en lugar de ver la televisión o de perder el tiempo navegando por internet, reza cada día con tu familia la hora santa, de ocho a nueve de la noche. Muchos sacerdotes y obispos, al final de la hora santa, a las nueve, imparten, desde el lugar donde se encuentran, una bendición hacia los cuatro puntos cardinales.

¿En qué otros momentos oraban el Señor Jesús y los apóstoles? Oraban a intervalos establecidos, concretamente cada tres horas: a las 9:00, 12:00, 15:00 y 18:00, y además al levantarse y antes de acostarse. También tú detente a orar siete veces al día, y no solo simbólicamente, sino de verdad (cf. Sal 119, 164).

¿Cuánto debe durar cada pausa de oración? Unos cuatro o cinco minutos; es breve y centrada en lo esencial. ¿Qué rezar? Puedes rezar tus oraciones habituales, pero muchos han adoptado un orden fijo de oración que consta de tres verdades fundamentales: 1) el reconocimiento de la propia pecaminosidad, 2) el arrepentimiento de los pecados y 3) la palabra de vida.

1) Reconocimiento de la propia pecaminosidad: Concretamente, di de manera consciente, en tu interior o en voz alta:

¡Effatá!

Soy obstinado en hacer mi propia voluntad; no busco la voluntad de Dios, sino la mía.

Soy hedonista; busco el placer incluso a costa del pecado.

Soy propenso a juzgar; condeno a los demás, pero no veo mi propia culpa ni quiero reconocerla.

La metástasis oculta de las consecuencias del pecado original y la impenitencia arrastran mi alma a la condenación eterna.

¡Maranatha! ¡Ven, Jesús!

2) Arrepentimiento de los pecados:

¡Jesús, Jesús, Jesús, ten piedad de mí, pecador! (5 veces)

¡Shemá Israel! ¡Ama a Dios!

Jesús, Dios mío, Te amo con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas. Ahora pierdo mi propia vida por Ti y por el Evangelio.

3) Palabra de vida: Es un versículo o parte de un versículo de la Sagrada Escritura que repetimos durante dos semanas.

Al levantarnos y antes de dormir añadimos:

«Jesús, ¿dónde estás?». «¡Estoy contigo!». «¡Creo!».

«Jesús, Tú estás conmigo». (4 veces)

«Jesús, Tú dijiste: “Yo estoy en ti”». «¡Creo!».

«Jesús, Tú estás en mí». (4 veces)

Al final decimos «Amén, amén» y hacemos la señal de la cruz.

A las 9:00 añadimos:

«Envía al Espíritu Santo sobre nosotros». (7 veces)

«Recibo al mismo Espíritu que recibieron los apóstoles el día de Pentecostés. Ye-ho-shu-á-á-á».

(Al pronunciar tres veces, de forma prolongada, el sonido «á», recibo conscientemente, para el día de hoy, al mismo Espíritu Santo que recibieron los apóstoles el día de Pentecostés.)

Al final decimos «Amén» y hacemos la señal de la cruz.

A las 12:00:

Oración del Ángelus.

(Recordamos la encarnación de Cristo por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María.)

A las 15:00:

«Por el bautismo fuisteis sumergidos en la muerte de Cristo».

«Por el bautismo fui sumergido en la muerte de Cristo». (4 veces)

Al final decimos «Amén» y hacemos la señal de la cruz.

A las 18:00:

«Jesús, te entrego mi problema».

Luego, con fe, repetimos tres veces por cada una de las llagas del Salvador la confesión: «Jesús, confío en Ti». (15 veces en total)

Al final decimos «Amén, amén» y hacemos la señal de la cruz.

A las 21:00:

Al terminar la «palabra de vida» y decir «Amén», recibimos la bendición. Nuestros sacerdotes y obispos la imparten hacia los cuatro puntos cardinales.

¿Qué debemos rezar durante la hora santa? El rosario u otras oraciones tradicionales. Quienes tienen mayor fervor pueden rezar, al menos un día a la semana, las siete últimas palabras de Jesús en la cruz, una oración que dura aproximadamente entre 40 y 45 minutos. Se trata de una oración meditativa acompañada de gestos que ayudan a combatir las distracciones y también a unirse interiormente al sufrimiento de Jesús en la cruz (https://vkpatriarhat.org/es/?p=16222).

Si dedicas este tiempo a la oración, recibirás no solo el temor de Dios ante la condenación eterna, sino también la luz y la fuerza para enfrentarte al espíritu del mundo y a tus propias adicciones. Esta es una condición para amar a Dios con un amor puro y abnegado, y al prójimo con un amor verdadero que busca su salvación eterna. Muchos hombres y mujeres jubilados, en lugar de ver la televisión o perder el tiempo con los teléfonos inteligentes, deberían dedicar un diezmo de su tiempo, es decir, dos horas y media al día, a la oración. Incluso algunos jóvenes fervorosos lo hacen, a pesar de estar ocupados con sus estudios o su trabajo. Algunas mujeres jubiladas, especialmente las viudas, rezan más de cuatro horas al día. Ya no ven la televisión ni utilizan teléfonos inteligentes.

Ahora más que nunca, es importante rezar por la elección de un nuevo papa verdaderamente católico.

La verdadera oración conduce a la acción. Escribe una carta a un sacerdote o hazle llegar un mensaje, exhortándolo a permanecer fiel a la fe católica y a rechazar la falsa fe, así como el camino de la traición a Jesucristo, que lleva a la perdición. Anímalo a estar dispuesto a ser destituido por el papa ilegítimo a causa de esta fidelidad. Asegúrale que tú permanecerás fiel a Jesús y que seguirás apoyándolo como a tu sacerdote, incluso si tuviera que celebrar la santa misa fuera de la iglesia, tras haber sido supuestamente «excomulgado» por su fidelidad a Jesús. El sacerdote necesita contar con fieles bien formados, que oren y estén dispuestos a participar en la celebración de la santa liturgia incluso fuera de la iglesia para preservar la fe. Si tiene esta seguridad y este respaldo, no tiene por qué temer ninguna excomunión por parte de quienes han usurpado la autoridad suprema en la Iglesia y, abusando de ella, promueven o consolidan el camino sinodal arcoíris, por el cual Dios amenaza con el castigo del fuego temporal y eterno (2 Pe 2, 6).

Con el apoyo de sus fieles, el sacerdote puede entonces acudir valientemente, junto con otros sacerdotes, al obispo y exigirle con claridad y sin concesiones que se separe, junto con toda su diócesis, tanto del camino sinodal arcoíris como del papa ilegítimo. Sin esta fuerte presión, muchos obispos son incapaces de recapacitar y hacer penitencia por haber aceptado, a través de las conferencias episcopales, el suicidio espiritual.

El acto concreto de penitencia del obispo diocesano consiste en apartarse del camino de la traición, del camino que conduce a perdición eterna, y así crear las condiciones para que pueda ser elegido un papa legítimo. Entonces se producirá una renovación de la Iglesia.

Es necesario implorar en la oración esta fuerza del Espíritu, para que los huesos secos cobren vida y se conviertan en el ejército de Dios, que se lanzará a la lucha contra el diablo, el Anticristo y su sistema. Sin la oración interior, nadie recibirá esta fuerza.

La esencia del arrepentimiento consiste en que cada laico, sacerdote y obispo, reserve cada día un tiempo fijo para hablar personalmente con Dios y que, por la noche, de ocho a nueve, rece la hora santa.

+ Elías

Patriarca del Patriarcado católico bizantino

+ Metodio OSBMr             + Timoteo OSBMr

obispos secretarios

 

 

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