“No os conforméis a este mundo;
más bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento,
de modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”
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“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,
para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre
que está en los cielos.”
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“Recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros,
y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea,
en Samaria y hasta lo último de la tierra.”
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“Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios.
¡Y lo somos! Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.”
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“Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para
que alcancemos misericordia y hallemos gracia para el oportuno socorro.”
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“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza,
para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia.”
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“Más bien, santificad en vuestros corazones a Cristo como Señor
y estad siempre listos para responder a todo el que os pida razón de la esperanza
que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia.”
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“Pero si andamos en luz, como Él está en luz,
tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo, su Hijo,
nos limpia de todo pecado.”
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“Amados, ya que Dios nos amó así,
también nosotros debemos amarnos unos a otros.”
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“Porque andamos por fe, no por vista.”
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“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
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