“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad,
pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos,
pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
Leer más
“También nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu,
gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando la adopción
como hijos, la redención de nuestro cuerpo.“
Leer más
“Pues la creación aguarda con ardiente anhelo
la manifestación de los hijos de Dios.”
Leer más
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo
presente no son comparables con la gloria venidera
que en nosotros ha de manifestarse.”
Leer más
“Y si somos hijos, también somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”
Leer más
“El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.”
Leer más
“Pues no recibisteis el espíritu de esclavitud
para estar otra vez bajo el temor,
sino que recibisteis el espíritu de adopción como hijos,
en el cual clamamos: ‘¡Abba, Padre!'”
Leer más
“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios.”
Leer más
“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne,
para que vivamos conforme a la carne,
porque si vivís conforme a la carne, moriréis;
pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.”
Leer más
“Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos mora
en vosotros, el que resucitó a Cristo de entre los muertos también dará vida
a vuestros cuerpos mortales mediante su Espíritu que mora en vosotros.”
Leer más
“Pero si Cristo está en vosotros,
aunque el cuerpo está muerto a causa del pecado,
no obstante el espíritu vive a causa de la justicia.“
Leer más