Jesús le dijo: ―Yo soy el camino, la verdad y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.
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No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay.
De otra manera, os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
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Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies,
vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros,
porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho,
vosotros también hagáis.
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Ahora está turbada mi alma, ¿y qué diré?
¿Padre, sálvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora.
Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo:
“Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez”.
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De cierto, de cierto os digo que a menos que el grano de trigo
caiga en la tierra y muera, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.
El que ama su vida, la perderá; y el que odia su vida en este mundo,
para vida eterna la guardará
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Jesús le dijo: —Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: —Yo sé que resucitará en la resurrección en el día final.
Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá.
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“Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen;
yo les doy vida eterna y no perecerán jamás,
ni nadie las arrebatará de mi mano.”
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“Jesús oyó que lo habían echado fuera; y cuando lo halló, le dijo:
―¿Crees tú en el Hijo del Hombre? Él respondió y dijo:
―Señor, ¿quién es, para que yo crea en él? Jesús le dijo:
―Le has visto, y el que habla contigo, él es. Y dijo:
―¡Creo, Señor! Y le adoró.”
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Jesús les respondió: “De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que
hace pecado, es siervo de pecado. Y el siervo no queda en casa para siempre:
el hijo queda para siempre. Así que, si el Hijo os hace libres,
seréis verdaderamente libres.”
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«“El que cree en mí, como dice la Escritura,
ríos de agua viva correrán de su interior.”
Esto dijo acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él,
pues todavía no había sido dado el Espíritu,
porque Jesús aún no había sido glorificado.»
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El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré
en el día final. Porque mi carne es verdadera comida,
y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre,
en mí permanece, y yo en él
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