“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros
y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca;
para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”
Leer más
“Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros,
como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que éste,
que uno ponga su vida por sus amigos.”
Leer más
“Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid todo lo que queráis y os será hecho.”
Leer más
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él,
este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.”
Leer más
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano
no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid,
así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.”
Leer más
“La paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, yo os la doy.
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Leer más
Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre,
él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Leer más
El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará,
y vendremos a él y haremos morada con él.
Leer más
El que tiene mis mandamientos y los guarda, él es quien me ama.
Y el que me ama será amado por mi Padre,
y yo lo amaré y me manifestaré a él
Leer más
“En aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre,
y vosotros en mí, y yo en vosotros.”
Leer más
Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador,
para que esté con vosotros para siempre.
Leer más