“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos:
“¡Abba, Padre!”
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“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,
son hijos de Dios.”
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“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne,
para que vivamos conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, moriréis;
pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.”
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“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros,
el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros
cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros.”
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“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado,
pero el espíritu vive a causa de la justicia.”
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“Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu,
si es que el Espíritu de Dios está en vosotros.
Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”
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“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios,
porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden;
y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”
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“Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;
pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
Porque el ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”
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“Para que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros,
que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
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“Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne,
Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado,
y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.”
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“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la
ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha
librado de la ley del pecado y de la muerte.”
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