“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros,
el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros
cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros.”
Leer más
“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado,
pero el espíritu vive a causa de la justicia.”
Leer más
“Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu,
si es que el Espíritu de Dios está en vosotros.
Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”
Leer más
“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios,
porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden;
y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”
Leer más
“Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;
pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
Porque el ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”
Leer más
“Para que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros,
que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
Leer más
“Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne,
Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado,
y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.”
Leer más
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la
ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha
librado de la ley del pecado y de la muerte.”
Leer más
“¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro!
Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios,
pero con la carne, a la ley del pecado.”
Leer más
“Pues según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente,
y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.”
Leer más
“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien,
porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo,
sino el pecado que está en mí.”
Leer más