“Y el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos;
y no tienen reposo, ni de día ni de noche, los que adoran a la bestia y a su imagen,
y cualquiera que reciba la marca de su nombre.”
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“El primer ángel fue y derramó su copa en la tierra;
y se produjo una llaga repugnante y maligna en los hombres
que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen.”
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“Y ella hace que a todos, a pequeños y a grandes, a ricos y a pobres,
a libres y a esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente.”
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“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;
y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él.”
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“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.”
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“Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados,
cuando no existía ni uno solo de ellos.”
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“Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican;
si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.”
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“¡Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios!”
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“¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando tu palabra.”
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“Escúchame, oh Señor, porque yo soy tu siervo; soy tu siervo, hijo de tu sierva.
Tú rompiste mis cadenas.”
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“Bienaventurado el hombre que teme al Señor,
y en sus mandamientos se deleita en gran manera.”
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