“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid lo que queráis y os será hecho.”
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“Yo soy la vid, vosotros las ramas;
el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto,
porque separados de mí nada podéis hacer.”
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“Y vi las almas de los degollados por causa del testimonio de Jesús
y por la palabra de Dios. Ellos no habían adorado a la bestia ni a su imagen,
ni tampoco recibieron su marca en sus frentes ni en sus manos.”
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“Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego,
y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia,
sobre su imagen y sobre el número de su nombre.”
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“Y el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos;
y no tienen reposo, ni de día ni de noche, los que adoran a la bestia y a su imagen,
y cualquiera que reciba la marca de su nombre.”
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“El primer ángel fue y derramó su copa en la tierra;
y se produjo una llaga repugnante y maligna en los hombres
que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen.”
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“Y ella hace que a todos, a pequeños y a grandes, a ricos y a pobres,
a libres y a esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente.”
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“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;
y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él.”
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“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.”
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“Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados,
cuando no existía ni uno solo de ellos.”
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“Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican;
si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.”
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