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Palabra de la vida – Lc 24, 46-47 (desde 29-3-2026 hasta 12-4-2026)

“El Cristo padecerá y resucitará de los muertos al tercer día;

y en su nombre se predicará el arrepentimiento y la remisión de pecados

en todas las naciones”

Cristo murió por los pecadores, de los cuales yo soy el primero

Nuestra alma se manifiesta sobre todo a través de la razón y la voluntad. El hecho de que apenas percibimos verdades divinas es causado por la oscuridad que hay en nosotros. El Apóstol Pablo dijo: Cristo murió por los pecadores de los cuales yo soy el primero. Ningún falso misticismo. Él no se consideraba a sí mismo un “supersanto”. La santidad consiste en la humildad, en darse cuenta de la verdad que cada día vivo según mi voluntad, cada día mi alma produce automáticamente pecado, acuso a otros en mis pensamientos, soy un hedonista. Y lo peor es el orgullo humano —el pecado del diablo— cuando uno se niega a admitir la verdad sobre sí mismo.

Dos alas de águila grande – ¡ORACIÓN Y AYUNO!

La Palabra de Dios dice: «Y cuando el dragón se vio precipitado en la tierra, se dio a perseguir a la mujer que había parido al Hijo varón. Pero fueron dadas a la mujer dos alas de águila grande, para que volase al desierto, a su lugar…» (Apocalipsis 12, 13-14).

Así como Moisés, enviado por Dios, sacó al pueblo de la esclavitud de Egipto y lo llevó al desierto, así también hoy Dios envía a la Reina de los Profetas para guiarnos en nuestro camino por el desierto espiritual. Ella conoce el camino, lo recorrió antes que nosotros.

Dios nos ha dado «dos alas de águila grande»: oración y ayuno. Estas son las alas que tienen el poder de elevarnos por el camino de la santidad. Las vidas de los santos dan testimonio de ello. Sin ellas, no saldremos de Egipto, es decir, de la esclavitud del espíritu de este mundo. Éstos son los medios para salir de Egipto al desierto, al camino de la purificación, que debe seguir a la conversión.

Palabra de la vida – Jn 15, 8 (desde 15-3-2026 hasta 29-3-2026)

“En esto es glorificado mi Padre:

en que llevéis mucho fruto y seáis mis discípulos.”

¡Señor, dame verdadero celo!

Ya hemos transcurrido la mitad de la Cuaresma. Hagamos al menos un pequeño acto de abnegación cada día: reprimamos un pensamiento negativo o la pereza o miedo: ¡Señor, por amor a Ti! Vuelvo mis ojos a Tu cruz. ¿Cuánto sufrimiento has soportado por mí: flagelación, coronación de espinas, el camino de la cruz, la crucifixión! Derramaste toda Tu sangre por mí, pagaste el precio por mí, ¡me amas! ¿Y qué yo estoy haciendo por Ti y por la salvación de mi alma? Señor, dame verdadero celo y ayúdame a negarme a mí mismo en situaciones particulares, a tomar mi cruz y seguirte.

El hombre debe tener la cabeza sobre sus hombros



+ Elías
Patriarca del Patriarcado Católico Bizantino

La muerte de Jesús: la victoria sobre el pecado y el diablo

Por el bautismo fuimos sumergidos en la muerte de Jesús. Su muerte es una victoria sobre el pecado y el diablo. Debemos actualizar este misterio del bautismo por la fe para que en nuestra vida cotidiana podamos saborear más y más esta victoria sobre el sistema de la maldad y la mentira que domina el mundo. Nuestra peregrinación de la vida es corta, dura 70-80 años. Este tiempo pasará rápidamente. La vida llegará a su fin, así que vivamos por fe todos los días. Cada día es una lucha contra nuestra pereza o dudas o estamos atraídos por las riquezas para preferir los valores materiales a los espirituales. Naturalmente, necesitamos cosas materiales también, pero tenemos que dar el primer lugar a Dios y la salvación de nuestra alma; porque está escrito: Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia …

Palabra de la vida – Jn 15, 5 (desde 1-3-2026 hasta 15-3-2026)

“Yo soy la vid, vosotros las ramas.

El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto.”

Cuaresma: tiempo de pruebas

A veces, el período de Cuaresma es un tiempo similar al tiempo que Jesús pasó en el desierto. Él oró y ayunó y fue tentado por el diablo. Afrontando varias pruebas también estamos expuestos a los ataques del enemigo de Dios. El enemigo actúa a través de las mentiras. Él trata de instigar el odio hacia nuestros familiares y amigos más cercanos y, en última instancia, incluso hacia Jesús y el Padre Celestial. Él nos ataca con todo tipo de pensamientos blasfemos y trata de echar la culpa del mal que causó él mismo a Dios. Dios dotó al hombre con libre albedrío y lo respeta. El mal o es causado por el enemigo de Dios o puede ser causado por nosotros mismos cuando somos engañados por nuestros sentimientos, razón, pasiones o el orgullo. Dios hace que este mal coopere para bien si nos humillamos ante Él y andamos en la verdad, la humildad, la disciplina y el amor, si sobrellevamos los unos las cargas de los otros y mostramos misericordia a aquellos que nos hacen daño o consciente o inconscientemente. Dios es AMOR. Él dio a su Hijo por nosotros (Jn 3, 16), y en Él tenemos la vida eterna. “Porque el Señor disciplina al que ama” (Heb 12, 6) y le visita con la cruz.

Párese ante Dios cada vez que peca



+ Elías
Patriarca del Patriarcado Católico Bizantino

El juicio de Dios

Imagínate que hayas cometido un delito y te hayan llevado ante los tribunales. Hay un fiscal, jueces y policías uniformados. Estás en el banquillo de los acusados, esperando la sentencia. Si dijeras: «Les pido absolución», todos se reirían de ti. ¿Absolución? Estás esperando una sentencia, no una absolución.

Y ahora imagina una imagen distinta. Una vez que estemos ante el tribunal de Dios, el juez principal será Dios. Jesucristo será nuestro Abogado. Las huestes invisibles de ángeles estarán presentes. Satanás, nuestro acusador, nos acusará y exigirá justicia. Si recibimos a Cristo, le entregamos nuestros pecados y vivimos por fe ―en otras palabras, cada vez que pecamos volvimos a Él y le entregamos nuestros pecados una y otra vez para ser limpiados por el poder de Su sangre según la palabra «Si andamos en la luz, la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado…»― entonces, si el diablo nos acusa, Jesús dirá: «Puedes acusarlo tanto como quieras. Da pruebas o argumentos… No hay ninguno».

¿Dónde está roto el poder del pecado?



+ Elías
Patriarca del Patriarcado Católico Bizantino


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LA ORACIÓN PROFÉTICA EZ 37

Profetiza, Hijo del hombre

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Palabra de la vida

“Y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

Ro 5, 5 (desde 21-6-2026 hasta 5-7-2026)

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