El juicio de Dios

Imagínate que hayas cometido un delito y te hayan llevado ante los tribunales. Hay un fiscal, jueces y policías uniformados. Estás en el banquillo de los acusados, esperando la sentencia. Si dijeras: «Les pido absolución», todos se reirían de ti. ¿Absolución? Estás esperando una sentencia, no una absolución.

Y ahora imagina una imagen distinta. Una vez que estemos ante el tribunal de Dios, el juez principal será Dios. Jesucristo será nuestro Abogado. Las huestes invisibles de ángeles estarán presentes. Satanás, nuestro acusador, nos acusará y exigirá justicia. Si recibimos a Cristo, le entregamos nuestros pecados y vivimos por fe ―en otras palabras, cada vez que pecamos volvimos a Él y le entregamos nuestros pecados una y otra vez para ser limpiados por el poder de Su sangre según la palabra «Si andamos en la luz, la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado…»― entonces, si el diablo nos acusa, Jesús dirá: «Puedes acusarlo tanto como quieras. Da pruebas o argumentos… No hay ninguno». Él dirá: «¿Cómo puede ser eso? ¡Ha pecado!». «Da evidencia. No hay ninguna; ¡todo ha sido destruido!». Jesús mismo borró el registro de nuestras deudas en el Calvario. Y el diablo se enojará, porque no hay pruebas, ni argumentos. Así que hemos sido justificados gratuitamente. Si quisiéramos ser justificados gratuitamente ante un tribunal secular, todos se reirían de nosotros: «¡¿Es un criminal y se atreve a pedir justificación?!». Pero no es así con Jesús. Jesús perdona todo a quien le pide perdón.

 

Descargar: El juicio de Dios

 

 


Email Marketing by Benchmark


Elige lengua

ukukukukukukplpghude


Email Marketing by Benchmark


LA ORACIÓN PROFÉTICA EZ 37

Profetiza, Hijo del hombre

formato doc ,       formato pdf

Buscar

Palabra de la vida

“Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Ro 5, 8 (desde 5-7-2026 hasta 19-7-2026)

Ver PÁGINA DE VIDEOS DEL PCB

VÍDEO

Patriarcado Católico Bizantino