La llamada actual a los sacerdotes católicos

Leopolis (Ucrania), 14 de junio 2012


¡Queridos sacerdotes de la Iglesia Católica!

El Patriarcado Católico Bizantino, se dirige a cada uno de Ustedes personalmente en este momento histórico. Queremos ayudarles a hacer un verdadero diagnóstico, así como el pronóstico de la situación actual y hacer ver la solución de Dios para cada uno de Ustedes. Suponemos que la mayoría de Ustedes desean sinceramente servir a Dios y salvar sus almas y las almas confiadas a Ustedes.

Hace 50 años, el Concilio Vaticano II se inició con el lema “aggiornamento“. Durante el Concilio y en el período posterior, el énfasis principal se ponía sobre la reforma de la Liturgia y del espacio litúrgico. La declaración final, aparentemente insignificante del Concilio “Nostra aetate“, era una formulación sobre la reverencia por las religiones paganas y sobre los llamados rayos de la verdad en estas religiones. Este punto aparentemente trivial pronto se convirtió en el centro del pensamiento post-conciliar, que formó la opinión pública de que el sacrificio redentor de Cristo en la cruz y la adoración de los demonios paganos son caminos iguales a la salvación. El Consejo contó con la presencia de representantes de dos corrientes principales en la Iglesia: progresistas y conservadores. El Concilio ha abierto el camino para los llamados progresistas, es decir personas abiertas al mundo – aggiornamento. Esto no quiere decir que los conservadores ortodoxos eran capaces de hacer una verdadera reforma de la Iglesia. Detrás de su ortodoxia a menudo había la rigidez, fariseísmo y la codicia de una carrera personal. Se adhirieron estrictamente a la letra de la ley y apagaban el Espíritu de Dios, al igual que sus oponentes. Los hombres de vida santa, como San Carlos Borromeo o San Pío X, no se encontraron entre ellos. El Concilio no abrió la puerta para la renovación sobre la base de un verdadero arrepentimiento y el retorno a las raíces sanas de la Iglesia primitiva. Inmediatamente después del Concilio el llamado “Catecismo holandés” se convirtió en un best-seller. Uno por uno, los seminarios fueron invadidos por el método histórico-crítico. Este mtodo penetró por primera vez en los estudios bíblicos y más tarde en todos los ámbitos de la teología. Como había reconocido el card. Ratzinger, las sillas de los obispos estaban ocupados exclusivamente por los sacerdotes abiertos al mundo. Después de 50 años todo esto trajo el fruto de la apostasía total de las verdades esenciales del cristianismo. ¡Por último, el Espíritu Santo fue expulsado de la Iglesia Católica! Es una dura realidad, de que toda la Iglesia Católica ha caído bajo la maldición de Dios – anatema (Gálatas 1:8-9). Esta maldición ya había progresado mucho antes de que alcanzara su punto culminante en la pseudo beatificación. Su síndrome son escándalos homosexuales y pedófilos del clero, que volaron de América a través de Irlanda hasta Australia. Debido a esto la Iglesia traidoramente guarda silencio sobre la rebelión contra Dios en el mundo, que se hace manifiesto en la agresiva promoción de la ideología homosexual. Esto es la destrucción de todos los valores morales, espirituales y cristianos.

La ideología del homosexualismo está asociada con el sistema de justicia de menores, que saca a los niños de buenas familias y los coloca en así llamadas familias adoptivas, predominantemente compuestas por homosexuales o pedófilos. Hay dos millones de huérfanos artificiales en Francia, 70.000 niños fueron separados de las familias en Alemania en 2009, y 100.000 niños fueron vendidos en 2010de Rusia a los EE.UU.. Muchos niños fueron comprados por los homosexuales y pedófilos. Como había reconocido el ex ministro del Interior italiano hace unos años, los niños alejados de las familias rusas, fueron vendidos para la extracción de los órganos. En Noruega, los padres han sido privados de la patria potestad en masa, por una única ley. Crianza de los niños está prohibida por las convenciones de la ONU, que se denominan como “la violencia contra los niños” y la interferencia a los derechos del niño. Por otro lado, los niños de 4 años de edad están expuestos a la anti-educación sexual. Los enseñan las perversiones, que no sólo los desmoralizan sino que incluso los demonizan. Los niños ya no pueden llamar a sus padres “mamá” y “papá” y ahora tienen un supuesto derecho a elegir su identidad de género. El chico no puede decir que él es un chico y una chica que ella es una chic. Ya en la escuela primaria ellos tienen un “derecho” de usar preparados hormonales y desde 14 años de edad tienen un “derecho” a someterse a una cirugía de cambio de sexo. Estos lisiados físicos y espirituales se convierten en víctimas de la adicción a las drogas, el SIDA y acaban con su vida suicidándose o por de la eutanasia legalizada. Todo esto se hace con la impunidad de acuerdo con las nuevas leyes, en realidad anti-leyes, que surgen de la ideoligía de género-gay, por la fuerza impulsada por las convenciones de la ONU, todo tipo de resoluciones y recomendaciones. Si alguno de los estados no quisiera aceptar este “beneficio”, es decir su auto-genocidio, entonces sería sancionado. El Vaticano apóstata con los cardenales y obispos tienen la Iglesia Católica en la pasividad criminal para que el proceso de auto-genocidio moral, espiritual y físico podría ser llevedo a cabo en estas áreas. Esto es un crimen contra Dios y contra la humanidad. La responsabilidad recae en la jerarquía de la Iglesia apóstata que es capaz de traicionar a Cristo 77 veces al día.

Este es el fruto de la maldición por haber aceptado un falso evangelio y anti-valores, para lo cual llega el anatema de Dios, de acuerdo a Gálatas 1:8.

Ustedes preguntan: ¿Qué debemos hacer? Si Ustedes quieren hacer algo para Dios y para la salvación de las almas, deben estar preparados que la estructura oficial de apóstatas les va a excomulgar. Pero no tengan miedo de eso. La excomunión de Dios no caerá sobre Ustedes, sino sobre la jerarquía. Un ejemplo es Eslovaquia. En 2010, tres sacerdotes y un diácono fueron excomulgados dentro de 24 horas, porque pidieron al obispo a confesar la fe y distanciarse de las herejías. Ellos salieron de esta estructura traicionera y se convirtieron en un movimiento de renovación en verdad.

El Patriarcado Católico Bizantino se vio obligado ante Dios, ante toda la Iglesia Católica y ante todos los cristianos a publicar el anatema de Dios contra el Papa Benedicto XVI, de acuerdo con Gálatas 1:8-9. Por el gesto de la beatificación de un apóstata, él elevó al altar de la Iglesia el espíritu de Asís – el espíritu del anticristo. Este gesto fue la culminación de la apostasía progresada, que fue iniciada por Juan Pablo II en Asís en 1986 y también es causada por las herejías de la teología histórico-crítica. El método histórico-crítico niega sacrificio redentor de Cristo en la cruz, Su resurrección histórica y real, y incluso la misma inspiración de las Escrituras. El Papa actual a sabiendas cubría delitos de pedofilia ya en el momento de su prefectura.

El Patriarcado Católico Bizantino promulgó que el gesto de Benedicto XVI trajo la maldición sobre todos los sacerdotes  que están en la unidad con el espíritu del anticristo, con el espíritu de Asís. Se refiere a los sacerdotes que manifiestan su unión con el Papa Benedicto XVI en la Liturgia. Un sacerdote que comete un pecado grave, celebra la Liturgia válida, pero él come y bebe su propia condenación (cf. 1 Cor 11:29). Un sacerdote que se encuentra en la unidad con el espíritu de Asís – el espíritu del anticristo – expulsó al Espíritu Santo de su alma y todos los sacramentos administrados por él no son válidos, ¡y son una mera actuación piadosa! Si tal sacerdote persiste en la obstinación o la cobardía y se niega a separarse del espíritu de apostasía, estará condenado eternamente.

El Patriarcado también hizo un llamamiento a los creyentes católicos, para que adviertan a su sacerdote a cesar la conmemoración de Benedicto XVI en la Misa. Si no lo hiciera así, se debe dejar de asistir a sus Misas no válidos que traen una maldición sobre ellos.

¡No hay continuidad de la doctrina ortodoxa de los papas a lo largo de dos mil años con la doctrina de dos últimos Papas! Todos los papas defendían la Iglesia de las herejías. ¡Los dos últimos papas aceptaron las herejías y, por tanto trajeron la maldición – anatema de Dios – sobre sí mismos y sobre todos los que están en la unidad con ellos!

El Patriarcado Católico Bizantino es consciente de la maquinaria mortal de la estructura de la Iglesia de hoy en día, la cual destruye los últimos restos del vivo cristianismo con el pretexto de la llamada obediencia. Detrás de esta estructura hoy en día no es el Espíritu Santo, sino el espíritu del anticristo, y aquellos que obedecen a esta estructura no obedecen a Dios, sino al diablo, no a Cristo, sino al anticristo. En la hora de la muerte y ante el tribunal de Dios serán condenados eternamnte en el infierno.

El sacerdote que sinceramente quiere servir a Dios con humildad y sinceridad debe admitir ante Dios su propia cobardía y la traición de Cristo y de su Cuerpo Místico. Debe romper con el espíritu del anticristo y la estructura mortal. Debe públicamente en su iglesia dejar de conmemorar al apóstata, Benedicto XVI, así como al obispo local. Puede orar así: “en unidad con todos los papas y los obispos ortodoxos (de verdadera fe) de la Iglesia Católica“. Si por este gesto tal sacerdote sería castigado o excomulgado, que se separe y encuentre dos o tres hermanos, y empiecen una vida religiosa en el mundo, dando un testimonio de Dios. ¡Este heroísmo será un reproche a todos los sacerdotes cobardes de la diócesis! Si fueran más sacerdotes en la diócesis que lo harían, el obispo se viere obligado a arrepentirse. Si él persistiese en la obstinación, que sea para Ustedes como un pagano y un publicano (Mt. 18:17). Estos sacerdotes pueden comenzar a establecer una estructura católica ortodoxa en sus casas y servir a los creyentes ortodoxos (de verdadera fe). ¡Dios cuidará de ellos!

La tragedia es que un sacerdote católico con tanta facilidad cambia el verdadero camino de seguimiento a Cristo y la lucha por la salvación de las almas para la comodidad y la gloria humana. Este sacerdote no cuenta ni con su muerte, ni con el juicio de Dios, ni con las palabras de Cristo: “Nunca os conocí, apartaos de mí, agentes de iniquidad” (Mt 7:23). ¡Sustituye con frases piadosas el verdadero arrepentimiento, la conversión y el seguimiento de Cristo!

Hoy en día, cuando casi todo sacerdote tiene el internet, y es el celibato, la cuestión de la pureza de pensamiento, y en general la observancia de los mandamientos 6 y 9, es paradójica. Las raíces de la apostasía comienzaron a formarse aún en los primeros días en el seminario. Lo que Dios había llamando a un joven dejar todo y seguir a Jesús se conviertió en una mera utopía para él. Sistema de seminario y de formación no permitió la formación verdadera de un discípulo de Cristo. ¡La jerarquía y los teólogos herejes, entre ellos los dos últimos Papas, son culpables por el delito de arruinamiento de la vida de los sacerdotes! Sacerdotes valientes, que harán un paso heroico, tienen que esperar la persecución y la excomunión. Pero esas excomuniones no son válidos ante Dios. Estos sacerdotes entonces deben dar el siguiente paso. San Basilio el Grande dice, citando la Escritura: (Eclesiastés 4:10) “¡Ay de aquel que está solo cuando se cae, porque él no tiene a nadie que lo levantara!” Aquellos que se separarán de la estructura herética deber elegir una forma de la vida religiosa. Esto será más difícil para los sacerdotes mayores de edad, pero para Dios nada es imposible. ¡Para ser como la Iglesia primitiva en Jerusalén, la comunidad debe basarse en los mismos principios! Tiene que ser una comunidad de hombres convertidosб que hayan recibido la plenitud del Espíritu Santo. Estos hombres deben aplicar prácticamente, no sólo teóricamente, los cuatro principios cardinales de la Iglesia primitiva según Hechos 2:42. Los cuales son: 1 – doctrina de los apóstoles, 2 – comunión, 3 – oraciones y 4 – la Eucaristía. La realización correcta de estos principios permite el proceso de purificación interior y la verdadera unidad en Cristo. A continuación, mediante la oración y la Palabra de Dios (Hechos 6:4), practicadolos en la vida personal y en la comunidad, estos siervos de Dios recibirán el poder de Dios. La Palabra realizada y predicada por ellos va a convertir las almas y el Espíritu Santo obrará a través de ellos. Ellos serán sus testigos – los mártires (cf. Hch 1,8). ¡Sin tales sacerdotes el renacimiento de la Iglesia Católica es imposible! ¡Sólo es posible a través de su verdadero arrepentimiento!

La Iglesia necesita los sacerdotes santos que pueden renovar la Iglesia. Vivimos en tiempos en que Dios llama a cada sacerdote a la santidad. ¡Si Usted se niega, hoy en dia no hay el camino medio! ¡Usted va a ser un héroe o un traidor! Será un mártir o un Judas – el asesino de sí mismo. En tales condiciones se encuentra hoy en dia. ¡Dios le da la gracia a salir de la estructura apostatical y comenzar a servir fielmente a Dios! Dejando a esta estructura hoy no es una extravagancia o un favor a Dios. ¡Es una necesidad urgente, porque la estructura apostatical se ha convertido en el sistema del anticristo! ¡No piense que Usted vaya a sobrevivir en esta estructura con indiferencia y asegurar su propia vida o incluso la salvación! Usted está muy equivocado, porque no sabe el misterio del pecado que está en Usted y que, poco a poco, disimuladamente le llevará por mal camino, junto con el espíritu de este mundo. ¡Usted va a creer que sirve a Dios, y de hecho servirá al anticristo! Usted sirve al espíritu de la estructura. Si la estructura tiene el espíritu de la traición de Cristo, Usted será también condenado. Si la estructura tiene el espíritu de la herejía, Usted será un hereje también. Si la estructura tiene el espíritu del anticristo, Usted tendrá el mismo espíritu. En esta situación, si Usted quiere servir a Dios y salvar su alma, tiene que salir del sistema, que ha caído bajo el anatema de Dios – la maldición. No hay otra solución. Aquí se aplica completamente la Palabra de Dios: “¡Salid de Babilonia!” (Ap 18:4) Si Usted desobedece y no haga el paso de fe, se convertirá en el esclavo del sistema del anticristo y arrastrará a otras almas a la perdición. Este sistema va a encarnar en Usted un espíritu y acabará con todos los valores. La tragedia más grande es que Usted mismo ya no será capaz de percibirlo. ¿Por qué? Porque va a perdir la gracia de Dios, la sensibilidad, la conciencia. Va a matar a los testigos de Cristo ridiculizándoles y por medio de  eliminación moral, y será convencido de que esté haciendo un servicio a Dios. Éstas son las palabras de Jesús a Usted (cf. Jn 16:1-2). En cuanto peor el estado de su alma será, las ventajas y la carrera más grande disfrutará, pero de repente el Señor le llamará a comparecer ante su juicio y Usted oirá sus palabras: “Apartaos de mí … Nunca os conocí.”(Mt 7:23)

Consejo prácticos: Para crear una verdadera comunidad, es necesario pasar por lo menos un día completo por semana en las oraciones: 4-5 horas de oración, además de la Misa. En la oración interior, el Espíritu Santo va a apuntar a temas de actualidad y mostrará a Usted y a sus hermanos las soluciones. Entonces serás un sacerdote verdaderamente feliz, un testigo de Cristo, a pesar de toda la diócesis se opondrá a Usted y sus hermanos más cercanos que estarán en la unidad con Usted. Entonces le tocarán en plenitud las palabras del Apóstol Pablo: ” Porque nosotros que vivimos, siempre somos entregados a muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal.” (2 Cor 4:11)

La Orden de San Basilio el Grande renovado (OSBMr), cuyos miembros son los obispos y sacerdotes, dedica un día entero: 4-5 horas de oración. Se trata de una hora de la oración interior en común, seguida por un cierto tiempo de testimonio, y esto se repite varias veces. Una hora de oración y de testimonio se dedica a la preparación para el sermón del domingo. Al día siguiente nos pasamos tres horas y media en la oración, aparte de la Misa. Sin una verdadera oración no es posible formar una verdadera unidad con Dios y con su hermano. ¡Sin la oración interior que conduce al verdadero seguimiento de Cristo y al verdadero camino del arrepentimiento, la vida sacerdotal se convierte en sal sin sabor!

Una vez que sea una comunidad de sacerdotes, establezca Usted una pequeña comunidad de hombres, a los que Usted pasará su experiencia, les seguirá animando y haciendo los discípulos. Ellos se convertirán en la levadura en el territorio concreto.

Querido hermano en Cristo, dé Usted un paso de arrepentimiento y deje de conmemorar el nombre del papa apóstata en la Misa. ¡No tema a la excomunión de los apóstatas, mas tema el infierno por la traición de Jesúcristo!

+ Elías

Patriarca del Patriarcado Católico Bizantino

+ Metodio OSBMr       + Timoteo OSBMr

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