Reflexión sobre los Romanos 7,5-6
“Porque mientras éramos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando a muerte. Pero ahora somos libres de la ley de la muerte en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de Espíritu, y no en vejez de letra.”
La Sagrada Escritura dice que hemos muerto respecto de la ley por el cuerpo de Cristo, es decir a través de Jesús crucificado, y que debemos andar en novedad de espíritu. Estamos unidos con Él en Su muerte, creamos el Cuerpo Místico de Cristo. A través de Su muerte hemos muerto al pecado, pero también hemos muerto a la ley, es decir, a las exigencias de la ley de Dios, las cuales no somos capaces de cumplir con nuestra propia fuerza. Ellos nos convencen del pecado que cometemos trangrediéndoles. ¿Qué quiere decir esto exactamente? En los momentos concretos (en las paradas de oración 7 veces al día), tenemos que venir en el espíritu bajo la cruz de Cristo. Aquí nos damos cuenta de propio pecado y de nuestra naturaleza pecadora. También nos damos cuenta que ahora estoy en la luz de Dios y la sangre de Cristo me limpia de todo pecado. En la fe llamo el Nombre de Jesús. Hago el segundo paso – pierdo mi vida por Jesús y Su Evangelio, en un problema concreto. Así ponemos en práctica el primer mandamiento: “Amarás a Dios con todo tu corazón, el alma y con todas tus fuerzas.” Estos pocos segundos de la contrición perfecta y del amor perfecto me conecten con Jesús. Una vez quiero morir en esta comunión con Él. Es la preparación para el momento quieto de mi muerte, y en el mismo tiempo es mi comunión con Dios aquí en la tierra a través del pleno compromiso con Él – amor puro.
Así la Palabra de Dios dice: “Para servir en novedad de espíritu y no según la ley antigua” (la ley antigua significa cumplimiento exterior de los mandamientos y prohibiciones).
“Servir en novedad de espíritu” significa aceptar los mandamientos de Cristo que van directamente a la raíz de nuestro pensamiento. Por lo tanto, hay que cambiar la mente (el arrepentimiento) y creer en el Evangelio (Marcos 1:15). Jesús en el Sermón de la Montaña indica la esencia. “Ya habéis oído lo que se dijo: No matarás! Pero yo os digo …” (Mt 5,21-22) “Ya habéis oído lo que se dijo: No cometerás adulterio! Pero yo os digo …” (Versículo 27-30). “Habéis oído lo que se dijo, él que repudia a su mujer. Pero yo os digo …” (Versículo 31-32). “Ya habéi oído lo que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente, pero …” (Versículo 38-42). “Ya habéis oído lo que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo …” (Versículo 43-45).
Por lo tanto, Su muerte debe tocar la profundidad de nuestra alma y sus poderes, que son la razón, la voluntad y el sentimiento – el corazón.
Servir en la novedad del Espíritu significa abrirse completamente al Espíritu Santo y permitirle que me lleve al cumplimiento de los mandamientos de Jesús. Esta es la verdadera libertad en Cristo. (Ga 5:1)
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