Palabra de la Vida – Rom 5,10
«Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, ya reconciliados, seremos salvos por su vida.»
¿En cuál verdad se pone énfasis?
El énfasis se pone en la reconciliación y la salvación que hay en Jesús.
¿Cuándo éramos los enemigos de Dios? Antes de nuestra conversión, antes de aceptar a Jesús como propio Salvador y Señor. Sin embargo, si alguien pecaría gravemente, de nuevo se convierte en el enemigo de Dios y se halla bajo la ira de Dios. Por eso de nuevo, a través del arrepentimiento perfecto y la confesión de los pecados hay que entrar en el estado de reconciliación con Dios. Dios murió por los pecadores, pero la reconciliación aceptan sólo aquellos que se arrepienten (cambian su pensamiento – metanoein y cambian su estilo de la vida – metastrofein). Cuando un cristiano se arrepiente, entonces actualiza el misterio del Bautismo. El bautismo incluye dos verdades fundamentales, acerca de Jesús y de nosotros. Se trata de la muerte de Cristo y Su resurrección. Por el Bautismo fuimos sumergidos en la muerte de Cristo y recibimos una nueva vida – la vida de Cristo resucitado (véase Rom 6, 3-4). La muerte de Cristo nos reconcilió con Dios y hemos recibido la garantía de la salvación. La resurrección de Cristo viene después de Su muerte. La nueva vida de Cristo resucitado se nos dio en el Bautismo, pero en nosotros se actualiza a través de la fe viva. Cristo resucitado permanece en nuestros corazones por la fe (Ef 3,17). Caminar en la fe significa morir a sí mismo (véase. Mc. 8,34), es decir el hombre viejo (la naturaleza corrompida por el pecado original) entregamos a la muerte de Cristo, y al mismo tiempo, a través de la abdicación completa de sí mismo y de su propia voluntad, puede vivir Jesús en nosotros. Aquí se cumple: “Estoy crucificado con Cristo, no vivo yo sino que Cristo vive en mí” (Gal 2,20). Pues si Jesús vive en nosotros por la fe, entonces somos salvos por Su vida, que se realiza en nosotros. La vida de Jesús resucitado en nosotros está conectada con lo siguiente: que nuestro hombre viejo en un cierto ritmo entregamos a la muerte de Cristo. Es algo así como la vida física y su ritmo depende de la inhalación y la exhalación. La inhalación puede ser equiparada a lo que cuando nuestro viejo hombre entra a la muerte, y exhalación – por así decirlo, es una oportunidad concedida a Jesús resucitado que realizaría en nosotros la voluntad de nuestro Padre Celestial. El que constantemente se arrepiente – entra en la muerte de Cristo, en lo mismo tiempo da espacio a la vida de Cristo en nosotros y es salvo por esta nueva vida de Jesús en nosotros.
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