Palabra de la vida Rom 4,24-25
“Сreemos en Aquel que resucitó a Jesús, nuestro Señor, de entre los muertos, el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.”
¿En cuál verdad se pone énfasis?
El énfasis se pone en la resurrección. Está dicho que el Padre resucitó a Jesús de entre los muertos, y al mismo está dicho que Jesús resucitó con su poder propio. Jesús dijo: “Yo y el Padre somos uno.” (Jn 10,30) El Hijo tiene la misma Divinidad que el Padre. La misma Divinidad tiene también el Espíritu Santo. La Epístola a los Romanos (8,11) dice: “Y si el Espíritu de aquel que resucitó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que resucitó a Jesús el Cristo de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros“. Esto nos recuerda la verdad que la resurrección es una obra de toda la Trinidad – el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estes tres son uno, un solo Dios en tres personas – Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. La resurrección es un signo del poder de Dios. Dios por su omnipotencia creó el universo, millones de galaxias y billones de estrellas. Él mantiene todo esto en existencia. Él creó también nuestra tierra. Él es el Señor soberano y Legislador. Él puede intervenir en la leyes naturales y esta excepción nosotros lo llamamos un milagro. Jesús hacía los milagros no para la sensación, sino para la afirmación de propia Divinidad, ya que nuestra salvación depende de nuestra fe en Él. El más fuerte confirmación de la Divinidad de Jesús es la resurrección de entre los muertos por Su poder Divino. Al mismo tiempo es cierto, que Él fue resucitado en virtud del poder divino que está en el Padre y el Espíritu Santo.
Su muerte y resurrección trae la justificación para nosotros. La condición de la justificación de nuestra parte es la fe, sobre la cual habla todo el capítulo cuarto a los romanos.
La Palabra de la vida comienza con las palabras: “… Сreemos en Aquel…“. Antes se nos daba como ejemplo Abraham, que creyó a Dios, y esta fe le fue contada por la justicia. Está dicho que esto no fue escrito por él solo, sino que esta fe en el verdadero Dios, que resucitó a Cristo, también justifica a nosotros.
La relación con otros versículos: Rom 4,17.22
Aplicación práctica:
Un ejemplo para nosotros es la fe de Abraham, que cree que Dios es Todopoderoso. En la oración, date cuenta de la presencia de Dios, que Dios te ve, al menos durante un minuto. Dale todos tus pecados. Date cuenta de que Él creó el universo y nuestra tierra. Confiesa, que Jesús murió por tus pecados también y que Él te justifica actualmente. Confiesa la fe, que Jesús resucitó realmente, por que Él es Dios.
¡Cristo ha resucitado! ¡Ha resucitado verdaderamente!
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