«¡Paz a vosotros!»
Cuando Jesús resucitado se apareció a los apóstoles, les dijo tres veces: «¡Paz a vosotros!». ¿En qué situación dijo Jesús estas palabras? Leemos en el Evangelio: «Entonces, al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: “¡Paz a vosotros!”» (Jn 20, 19). El Evangelio continúa: «Habiendo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se regocijaron cuando vieron al Señor. Jesús les dijo otra vez: ¡Paz a vosotros!» (v. 20-21). El domingo, una semana después, Jesús se les apareció por tercera vez, y Tomás estaba con ellos: «Ocho días después, sus discípulos estaban otra vez dentro, y Tomás con ellos. Y estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y dijo: “¡Paz a vosotros!”» (v. 26).
Jesús nos dice a menudo también a nosotros: «¡Paz a ti! ¡Paz a vosotros!». Tenemos que abrir nuestro corazón para recibir Su paz. Piensa en lo inquieto que está nuestro corazón… ¿Por qué? Porque no estamos unidos a Dios. Porque nuestra fe es muy débil. No estamos en unión con Cristo ni con la palabra de Dios. Solo Él nos da la verdadera paz, como dice: «La paz que yo os doy no os la puede dar el mundo» (cf. Jn 14, 27). Y Jesús dice también en otro lugar: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar» (Mt 11, 28). Así que lo más importante es ir a Jesús. Mientras estemos dentro de nosotros mismos, no podemos encontrar la paz; nos la quitará la menor tontería o pensamiento trivial. ¿Cómo? Al enfocar nuestro espíritu en una mentira o media verdad que nos priva de toda la verdad. Esta es la realidad: Creemos mentiras y dudamos constantemente de la verdad.
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