El PCB: Obispos y sacerdotes de Estados Unidos, ¡volved vuestros rostros a Dios y apartaos de Bergoglio!
10 de agosto de 2021
El Patriarcado católico bizantino se dirige a vosotros en un momento en que la Iglesia católica ha dejado de ser la luz y la sal del mundo y pasa a formar parte de un sistema que conduce a la reducción espiritual, moral y física de la humanidad y a la muerte eterna.
Las raíces profundas de la apostasía se remontan al siglo XVIII. Están vinculadas a la Ilustración y a la filosofía decadente del siglo XIX que se infiltró en la Iglesia a través del llamado modernismo. Esta corriente espiritual destructiva fue detenida por un breve período por San Pío X. Siguió una temporada de avivamiento espiritual bajo el lema «Restaurar todas las cosas en Cristo», que estaba relacionada con la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y con el llamamiento al arrepentimiento de Nuestra Señora de Fátima. El espíritu del modernismo, sin embargo, volvió a ocupar gradualmente los puestos clave en la Iglesia a través de una interpretación supuestamente científica de la Biblia y el método histórico-crítico. Juan XXIII le abrió completamente la puerta con el Concilio Vaticano II. Aquí este espíritu ateo se hizo uno con el espíritu del paganismo promovido por la declaración de Nostra Aetate. Vino el período posterior al Vaticano II acompañado del lema «aggiornamento con el mundo». Su fruto está siendo llevado a la madurez por las actividades del papa inválido, archihereje Francisco Bergoglio.
Estáis viviendo en esta época de la historia, y aquellos de vosotros que buscáis sinceramente la conversión del estilo de vida pagano-consumista, envuelto en el manto del catolicismo, os preguntáis: ¿Qué debemos hacer? El apóstol Pablo hizo una pregunta similar en el momento de la conversión: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?».
Cuando cierto clérigo fue citado en la Gestapo durante el fascismo, se encontró con un oficial tan generoso que le mostró una batería de cargos en su contra y le dijo: «Si otra persona estuviera en mi lugar, usted acabaría en un campo de concentración!». Luego, con benevolencia, rasgó los expedientes y los tiró a la basura, añadiendo «usted es libre y puede irse». Para agradecérselo, el sacerdote quería darle testimonio del Señor Jesús y de la vida eterna, pero el oficial sonrió y dijo: «Mis padres son creyentes y yo servía como monaguillo. Pero… entiende…, la situación es así…». Cogió una hoja blanca, tomó un lápiz y trazó una línea por en medio de la hoja y prosiguió: «Debajo de la línea está el reino de las tinieblas. Por encima de la línea está el reino de la luz. Soy consciente de que yo estoy en el reino de las tinieblas, aunque estoy justo debajo de la línea. Sé que para alcanzar la salvación tendría que dar el paso decisivo: cruzar la línea y entrar en el reino de la luz. Pero mi posición social me impide hacerlo». El sacerdote se marchó con tristeza en el corazón. Poco después, el oficial fue enviado al frente oriental, donde murió a los pocos días. Dios le había dado la oportunidad de cruzar la línea. ¿Y ahora? ¿Dónde está su alma? Prefería la carrera a la salvación.
Cada uno de vosotros, obispos estadounidenses, se encuentra ahora en una situación similar estando bajo el sistema apóstata de Bergoglio que gobierna la Iglesia. ¿Acaso pones tu carrera episcopal por delante de la salvación de tu alma? Si combinas el oficio episcopal con la verdadera conversión, el arrepentimiento y el seguimiento de Cristo, debes cruzar la línea hacia el reino de la luz separándote del sistema herético bergogliano actual. ¿Eres capaz de hacerlo? ¿Eres capaz de perderlo todo por Cristo y de cruzar la línea? ¿O estás convencido de que tu posición episcopal te impide poner a Cristo en primer lugar en tu vida y apartarte del hereje Bergoglio? ¿Tienes miedo de que si permaneces fiel a Cristo, tengas problemas y tengas que afrontar sufrimiento, difamación o persecución? Sin embargo, al final, la corona de la gloria eterna está reservada para ti, ¡la corona que también recibieron los apóstoles de Cristo!
No obstante, tú sigues en unión con el llamado «nuestro santo padre Francisco», y por eso, te guste o no, te conviertes en un traidor de nuestro Señor Jesucristo. ¿Eres consciente de ello? Te consideras un apóstol de Cristo; sin embargo, si te sometes a Bergoglio, participas en su rebelión contra Cristo. Todos los apóstoles predicaron a Cristo y Su verdadera enseñanza, sufrieron persecución y recibieron la corona del martirio por su fidelidad a Él.
Ojalá se encuentre entre vosotros los obispos un obispo verdaderamente heroico, como el papa Martín I que se opuso a la herejía del monoteletismo y fue condenado a muerte en Constantinopla. Lo despojaron de sus insignias, lo arrastraron por las calles, la muchedumbre se burlaba de él y, aunque la pena de muerte fue conmutada por exilio, murió en pocos días a consecuencia de la tortura. Antes que él, en los primeros tres siglos, no solo el apóstol Pedro, sino casi todos sus sucesores en el solio pontificio murieron mártires. ¿Cómo actuarían hoy? ¿Estarían en unión con el archihereje Bergoglio como tú? ¡Son un remordimiento vivo para ti!
Buscar una excusa diciendo que Bergoglio será reemplazado por un papa ortodoxo debidamente elegido es una utopía. Además, en octubre de este año se iniciará el proceso sinodal que culminará dentro de dos años con la destrucción del papado, así que tus argumentos son una mera ilusión. Si realmente quieres ayudar a salvar el papado, apártate de Bergoglio y reconoce en esta situación extraordinaria a un verdadero sucesor de Pedro elegido en una elección extraordinaria. Esta es la forma de preservar la ortodoxia así como el papado.
El miedo falso, cuando uno teme dar un paso radical más allá de la línea para ser verdaderamente salvo, conduce a la destrucción.
Presentamos otro testimonio de la época del fascismo que lo confirma: Un joven soldado de la Wehrmacht, Goldmann, estaba en un grupo de veinte jóvenes miembros de las Waffen SS. Un día, su comandante les obligaba a que renunciaran a su fe en Cristo. Aquellos que se negaron a hacerlo ya no pudieron permanecer en la Wehrmacht y fueron enviados a un campo de concentración. Todos menos Goldmann renunciaron a Cristo. Goldmann se mantuvo fiel, no renunció a Cristo y fue enviado al campo de concentración. Después de la guerra, regresó y decidió convertirse en sacerdote. Todos sus amigos cayeron en el frente. Goldmann, sin embargo, salvó su vida temporal y, además, Dios lo llamó a la vocación sacerdotal.
Estimado obispo, junto con otros obispos valientes, ¡no sucumbáis al miedo falso! Dad un paso decisivo de fidelidad a Cristo y a Su verdadera enseñanza y separaos de Bergoglio. Luego reconoced al verdadero papa a través de vuestro propio camino sinodal estadounidense. Esto os salvará a vosotros y al papado, y les dará a los obispos de otras naciones la oportunidad de unirse a vosotros. Si no lo hacen, Bergoglio atomizará totalmente a la Iglesia católica con su proceso sinodal y el caos posterior.
¿Qué hay del Vaticano II y la misa?
El Concilio inició un cambio de espíritu con un gesto de colocar el sacerdote de cara al pueblo y de espaldas al sagrario. El sacerdote se ha convertido así en el centro en lugar del Cristo eucarístico. La vertical espiritual ha sido sustituida por una horizontal. El teocentrismo ha sido reemplazado por antropocentrismo. Por tanto, ahora hay que hacer lo contrario: que el sacerdote oficie la Misa de cara al sagrario (el centro). Este es un gesto de arrepentimiento para los sacerdotes, y lo que se requiere de vosotros los obispos como gesto de arrepentimiento es separarse de Francisco Bergoglio y reconocer al verdadero papa.
+ Elías
Patriarca del Patriarcado católico bizantino
+ Metodio OSBMr + Timoteo OSBMr
obispos secretarios
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