¿Se sostendrá un (arz)obispo ante el juicio humano y divino si abusa del cargo para promover la vacunación criminal?
27 de febrero de 2021
El sistema fraudulento actual utiliza una mentira sistemática para satanizar a la humanidad. ¿Quién ayuda a promoverlo?
1) Los medios de comunicación dominantes, que mienten, mienten y mienten, como dijo el presidente Trump.
2) Políticos traidores, que han vendido su conciencia y su alma para conseguir el dinero y la carrera.
3) Jerarcas eclesiásticos con el espíritu del actual pseudopapa Bergoglio y muchos otros bajo su dictado.
Hace unos días, se declaró que dos regiones de Ucrania se encuentran en la llamada zona roja del covid-19. De hecho, fue un precedente pionero para toda Ucrania. Presionado por el Gobierno y el Vaticano, el metropolitano local emitió un comunicado instando a los creyentes a mantener las regulaciones absurdas no solo en las iglesias sino también en las tiendas, el transporte público y todos los lugares públicos.
Ante esta situación, el metropolitano, pero también cada obispo, debería hacer un llamamiento claro: «¡Gente, no crea a los medios de comunicación! El pánico se ha producido artificialmente. He estudiado las publicaciones de los profesionales médicos extranjeros que muestran claramente que la pandemia es falsa y que el uso de las mascarillas es una tontería y también es perjudicial para la salud. Además, la introducción de hisopos profundamente en la nariz como parte de los llamados test es peligrosa y no sirve para identificar la enfermedad. Las pruebas dan falsos positivos o incluso están infectadas. Por ejemplo, Inglaterra devolvió 750 mil pruebas porque estaban infectadas». Además, el obispo debería advertir diciendo: «Sabemos por experiencia que si decimos “A”, debemos decir “B”. ¡Es una locura adoptar medidas en las iglesias como mascarillas, guantes, distancia social de 5 metros, profanación de la Eucaristía! Es una blasfemia y, en consecuencia, la mayoría de las personas son expulsadas de las iglesias. Podemos ver un ejemplo disuasorio en Eslovaquia, donde las iglesias están completamente cerradas con referencia al hecho de que todas las Misas deben ser transmitidas por internet. Pero no terminará ahí. Se está ejerciendo más presión, especialmente por parte del pseudopapa Bergoglio, sobre los obispos para que insten a los creyentes a aceptar no solo las pruebas, sino también la vacunación peligrosa. Hoy en día, estas vacunas alteran el genoma humano y son una forma de la introducción del chip, lo que significa que privan a las personas de su libre albedrío y las convierten en biorobots. Las Escrituras advierten de este crimen, que está relacionado con la marca de la bestia y el castigo en el lago de fuego. Una persona así ya no puede hacer un acto de perfecta contrición ni siquiera en la hora de la muerte. Además, la vacuna contiene tejido arrancado de un niño abortado mientras aún estaba vivo. Esta es una forma de satanización para la que Bergoglio ha expedido un documento de aprobación. Y, lo que es más, ¡el verdadero objetivo de la vacunación es perpetrar la reducción, es decir el genocidio de la humanidad! ¿Puede un obispo recomendar esto en lugar de advertir a tiempo? ¿Puede asumir la responsabilidad de todo esto?».
Si algún obispo de la Iglesia católica hablara con tanta sinceridad en público, la mafia bergogliana lo destituiría inmediatamente de su cargo. Los medios de comunicación lo difamarían groseramente, sin que el obispo tuviera posibilidad alguna de defenderse. Lo reemplazaría un judas eclesiástico, que abusaría cínicamente del cargo episcopal para perpetrar los crímenes más graves contra Dios y el pueblo, como lo hace Bergoglio. Bergoglio engaña a la gente y la arrea a un matadero reductor en forma de la llamada vacunación con las vacunas de ARN mensajero.
Si, por ejemplo, al menos tres obispos valientes se liberaran del sistema de la Conferencia Episcopal cobarde y traidora (KBS) en Eslovaquia y defendieran a Cristo y a la nación, el terror actual de covid no existiría allí. Incluso si Bergoglio los destituyera de sus cargos, seguirían siendo obispos y tendrían una autoridad que sería respetada no solo por los fieles sino por toda la nación.
Ahora, tras el cierre de las iglesias, los obispos instan a la realización de una vacunación peligrosa. El arzobispo Zvolensky ha emitido una declaración en nombre de KBS indicando que la vacuna era ética, y recomendó la vacunación. La vacunación también la recomendó el arzobispo Bober de Kosice refiriéndose al llamado Santo Padre, es decir, al archihereje Bergoglio. Bajo el lema «La vacuna es la esperanza» ha animado a los sacerdotes y creyentes a vacunarse. Esto es un escándalo para los pequeñitos, y mejor les sería a estos dos clérigos que se les atara una piedra de molino al cuello y se les arrojara al mar, porque la vacuna con chip integrado, promocionada por ellos, implica el castigo del lago de fuego.
S. P., una médica checa especialista en virología, dijo que lo que teníamos aquí hoy era el cuarto virus creado artificialmente, que no era una mutación de covid-19 ya que se trataba de una cepa diferente. Así que el virus está aquí, pero el hecho de que sea artificial sugiere que se trata de un arma biológica destinada a obligar a las personas a aceptar la aplicación de la vacuna con chip integrado y, en última instancia, a perpetrar el genocidio de seis mil millones de personas.
Cabe señalar que en la situación actual bajo el gobierno de Bergoglio, cada obispo está bajo presión y no puede cumplir libremente su misión, es decir, proclamar la verdad. Debe servir a un sistema que mata la verdad e introduce la satanización de las naciones. Sin embargo, aun así debería oponer resistencia como los santos obispos en el pasado, ya fuera Tomás Becket o los obispos y papas en los días de la persecución de la Iglesia, que prefirieron morir por Cristo antes que traicionar. Es mejor aceptar el martirio, ya sea espiritual o físico, que traicionar a Cristo y perder el alma. Ningún obispo se sostendrá ante el tribunal de Dios argumentando que el papado fue ocupado por un archihereje y que él solo lo obedecía. Tal argumento es similar a las excusas de los criminales de Núremberg que se acogieron a la obediencia a las órdenes de su líder criminal.
¿Cómo están obligados los sacerdotes católicos a actuar conforme a las enseñanzas de Cristo y su conciencia hoy en día? Del mismo modo, no pueden obedecer ciegamente a un obispo que los incita a cooperar en la satanización de la Iglesia y de la nación promoviendo la vacunación criminal. Tampoco pueden escudarse en la supuesta obediencia. La obediencia al delito significa complicidad en el delito y conlleva un castigo. ¡Que todos los sacerdotes de la Iglesia católica se den cuenta de eso!
Si actualmente en el trono papal estuviera instalado un hombre con el Espíritu de Cristo, llamaría verdad a la verdad y mentira a la mentira. También hiciera un llamamiento al verdadero arrepentimiento, a la oración y la desobediencia civil con el fin de detener la promoción de la satanización de las naciones y el genocidio de la humanidad.
Debemos distinguir: por un lado está la Iglesia de Cristo, que guarda los mandamientos de Dios y respeta las verdades básicas —dogmas— necesarios para la salvación, y por otro lado está la secta bergogliana (la Iglesia profunda), que mantiene la mayoría de la Iglesia católica en la esclavitud del engaño y, abusando de la autoridad suprema, la conduce, paso a paso, al infierno en la tierra y al infierno en la eternidad. Por tanto, cada sacerdote, pero también cada creyente, debe plantearse a quién va a obedecer: si a un obispo o presbítero fiel a Cristo y perseguido, o a uno que solo dice que es fiel a Cristo, pero que en realidad está en unidad interior con el archihereje Bergoglio y promueve el sistema de satanización a través de la vacunación criminal. Al final, cada uno de nosotros rendiremos cuentas de nuestras decisiones ante el tribunal de Dios. Lo que importa es a quién servimos, si a Dios o al diablo, a Cristo o al anticristo. En conformidad con esto, recibiremos recompensa eterna en el cielo o castigo eterno en el infierno.
+Metodio OSBMr +Timoteo OSBMr
obispos secretarios del Patriarcado católico bizantino
El Patriarcado católico bizantino (PCB) es una comunidad de monjes, sacerdotes y obispos que viven en monasterios. El PCB está encabezado por el patriarca Elías con dos obispos secretarios, + Timoteo y + Metodio. El PCB surgió de la necesidad de defender las verdades cristianas fundamentales contra las herejías y la apostasía. El PCB no reconoce al pseudopapa Bergoglio y no está subordinado a él.
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