Manifiesto de Adviento 2020 de los obispos estadounidenses
Queridos católicos estadounidenses:
Hoy, 6 de diciembre de 2020, el segundo domingo de Adviento, nos dirigimos a ustedes con esta carta pastoral. No solo la Iglesia católica en los Estados Unidos, sino el mundo entero se encuentran en una situación extremadamente dramática. En estas horas se decide el ser o no ser de los propios EE. UU. ¿Se detendrá el proceso ya iniciado del genocidio espiritual y físico planificado de la humanidad? La pandemia política disfrazada de covid-19 va acompañada del uso absurdo de mascarillas y en muchos países de test repetidos de antígenos o PCR. El objetivo es la vacunación masiva y la implantación de chips consecutiva, que está prevista para terminar con la reducción de la humanidad en 6 mil millones de personas y la condenación eterna en el lago de fuego de los que han recibido el microchip.
El arzobispo C. M. Viganò ha trabajado durante muchos años en la Secretaría de Estado del Vaticano, conoce bien las raíces espirituales de la situación actual y, por lo tanto, está respondiendo adecuadamente a ella. Su último destino fue como nuncio a nuestro país, a los Estados Unidos, donde luego se opuso valientemente al abuso masivo de seminaristas por parte del cardenal homosexual McCarrick.
El arzobispo Viganò es conocido como un hombre de Dios que defiende las verdades divinas y los principios morales. Se opone sin miedo a la traición en los círculos más altos. En 2018, pidió públicamente la renuncia del inválido papa Bergoglio que no solo proclama herejías, sino que encubre toda la red homosexual y liberal responsable del cáncer espiritual dentro de la Iglesia. La voz del Arzobispo es una voz profética, como la de Juan el Bautista; citamos: «Permítame dirigirme a Ud. en esta hora en la que el destino del todo el mundo está amenazado por una conspiración global contra Dios y la humanidad… Le escribo en medio del silencio de las autoridades civiles y religiosas. Acepte estas palabras mías como “la voz del que clama en el desierto”…
Los derechos fundamentales de los ciudadanos y de los creyentes son negados en nombre de una emergencia sanitaria que cada vez se revela más como un instrumento para el establecimiento de una tiranía inhumana sin rostro.
Está en marcha un plan global llamado «Gran Reinicio». Su artífice es una élite global que quiere subyugar a toda la humanidad, imponiendo medidas coercitivas para limitar drásticamente las libertades individuales y las de pueblos enteros.
La imposición de una dictadura sanitaria, la imposición de vacunación contra el covid-19 y el covid-21, irá acompañada del requisito de un pasaporte sanitario y de un identificador digital… Quienes no acepten estas medidas serán confinados en campos de detención o puestos bajo arresto domiciliario, y todos sus bienes serán confiscados».
Los obispos de Estados Unidos presentamos las palabras del Arzobispo como una seria advertencia a toda la nación estadounidense, y nos identificamos plenamente con ellas.
El Arzobispo continúa: «En algunos países, el Gran Reinicio será lanzado a finales de este año y primer trimestre de 2021. Con este propósito se han planificado nuevos confinamientos, que serán oficialmente justificados a través de unas supuestas segunda y tercera ola de la pandemia. Es la transición al Nuevo Orden Mundial (NOM)…
Ya ha quedado claro que quien ocupa la cátedra de Pedro ha traicionado su función desde el primer momento para defender y promover la ideología globalista, apoyando la agenda de la Iglesia profunda, que lo eligió de entre sus filas. Biden fue promovido por el Estado profundo así como Jorge Bergoglio fue promovido por la Iglesia profunda».
Queridos fieles católicos:
El programa antes mencionado está siendo implementado activamente por el promotor principal de la despoblación, Bill Gates, y por quienes lo apoyan en secreto. Él mismo reveló: «Si hacemos un buen trabajo con las vacunas, podremos reducir la población mundial en un 10 o 15%». ¡Esto significa un genocidio gradual de hasta seis mil millones de personas! ¿Cómo es posible que Bill Gates aún no haya sido llevado ante un tribunal de justicia estadounidense? El colaborador principal de Gates es el pseudopapa Bergoglio, quien comenzó la cuarentena cerrando las iglesias. Durante el período de Adviento, se publicó su libro en el que promueve, contrariamente a los especialistas médicos, el uso obligatorio y absurdo de mascarillas. Además, aunque es un analfabeto en medicina, promueve la vacunación peligrosa para todos. Los profesionales médicos, por otro lado, rechazan definitivamente la vacunación contra el covid-19 y la pandemia artificial.
La Dra. Mikovits, una de los especialistas más destacados en vacunas, advierte: «Si el Dr. Fauci y Bill Gates lograran imponer la vacunación obligatoria, al menos 50 millones de estadounidenses morirían. Serían personas anteriormente lesionadas por otras vacunas. 50 millones de estadounidenses están contaminados con los gammaretrovirus de los que descubrimos que los han obtenido a través de las vacunas… Sus muertes, luego, se atribuirán al covid-19».
La Dra. Carrie Madej dijo sobre la vacuna contra el covid-19 desarrollada actualmente: «Lo que se sugiere para la vacuna contra el covid-19 es la tecnología de ADN recombinante y ARN recombinante… Esta tecnología causará cambios genéticos permanentes y desconocidos en el cuerpo de la persona que la reciba. Básicamente, esto crea una nueva especie y tal vez destruye la “antigua”: nosotros como los seres humanos tal como nos conocemos. Este tipo de vacuna de ADN nunca antes se había usado en humanos…».
Prof. Haditsch: «Soy especialista en microbiología, virología y epidemiología de la infección, y estoy profundamente horrorizado por el enfoque completamente no objetivo en este asunto (a saber, pandemia)… el daño social resultante, el gigantesco daño coloquial médico es razón y motivación suficiente para ponerse de pie y luchar contra esta locura. En vista del desastre, cuyo alcance todavía no se puede prever en absoluto, parece necesario responsabilizar a los tomadores de decisiones».
En este tiempo de Adviento, cuando se está decidiendo sobre la vida o muerte de América y del mundo entero, una advertencia severa de Juan el Bautista se dirige a nosotros con urgencia especial: «Arrepentíos… dad frutos dignos de arrepentimiento… Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. … quemará la paja en fuego inextinguible» (Mt 3, 2-12).
El Salvador mismo dice: «Si no os arrepentís, todos pereceréis» (Lc 13, 3).
Queridos católicos en los Estados Unidos, nosotros, sus obispos, nos dirigimos a ustedes, teniendo en cuenta que si nosotros mismos no damos frutos dignos de arrepentimiento, seremos cortados como un árbol estéril con un hacha de verdad y justicia y quemados como paja inútil en fuego inextinguible. Las palabras que dicen que sin arrepentimiento todos pereceremos, son las palabras de Cristo que no pueden ser quebrantadas. Somos plenamente conscientes de que el llamamiento al arrepentimiento y estas palabra de Cristo se aplican ante todo a nosotros.
Ahora confesamos nuestros pecados y negligencia ante Dios, ante ustedes y ante toda la nación.
1) Guardamos silencio sobre la pedofilia criminal en la Iglesia.
2) No apoyamos a los cuatro cardenales valientes que presentaron los dubia contra la herejía y contra la negación de los principios morales básicos, contenida en la exhortación Amoris Laetitia de Bergoglio.
3) No apoyamos al arzobispo Viganò, ex nuncio en Estados Unidos, en sus esfuerzos por renovar la Iglesia cuando condenó a toda la red homosexual, basándose en el caso del cardenal estadounidense McCarrick, y exigió la renuncia definitiva del inválido papa Bergoglio.
4) Confesamos complicidad en la hipocresía flagrante del arzobispo José Gómez, quien, al felicitar a J. Biden, influyó en la opinión pública para imponer la mentira y el engaño. Sabía muy bien que las elecciones de 2020 habían sido falsificadas a gran escala. Al no distanciarnos públicamente de su postura, somos los culpables de promover una dictadura relacionada con el genocidio perpetrado mediante la vacunación.
5) Confesamos que debido a nuestro silencio somos cómplices de las groseras mentiras, manipulación y crimen de los obispos Rhoades y Naumann. Ellos dijeron que las vacunas de Pfizer y Moderna —que utilizan células de bebés matados antes de nacer— eran moralmente permisibles. Dieron la impresión de que su actitud engañosa era la actitud de todos los obispos estadounidenses. A través de esta manipulación criminal, han preparado el terreno para la vacunación masiva y la implantación de chips para la cual está destinada la vacuna para el covid-19. La culpa de su crimen recae en cada obispo pasivo.
6) Antes de Pentecostés de este año, el presidente ordenó que las iglesias cerradas reabrieran porque los Estados Unidos necesitaban oración. Es una tragedia que muchos obispos católicos no apoyaran al presidente.
7) Los verdaderos profesionales médicos han advertido contra la coronapsicosis. Pero nosotros los obispos estadounidenses no hemos advertido a la nación de este crimen organizado, a pesar de que pretende establecer el dominio de la bestia, marcar a las personas y arrojarlas al lago de fuego. ¡Ahora confesamos nuestra culpa ante toda la nación!
8) Por nuestra culpa, la Iglesia ya no es columna de la verdad, luz del mundo y sal de la tierra. Es culpa nuestra que el nombre de Dios sea deshonrado. Hemos colaborado de diversas formas en promover el dominio de la bestia.
9) Al no entablar la demanda contra Bill Gates por sus esfuerzos para exterminar el planeta, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos es cómplice de su crimen masivo.
10) Hasta ahora no nos hemos arrepentido del espíritu del Vaticano II. Este espíritu de aggiornamento y apertura al mundo no permitió que se proclamaran y enfatizaran las verdades fundamentales de nuestra salvación. No permitió el verdadero arrepentimiento o la resistencia al sistema de mentiras dentro de la Iglesia y en el mundo. Destruyó la verdadera misión y abrió la puerta a la antimisión del paganismo. Por lo tanto, admitimos nuestra culpabilidad extrema por no defender el primer mandamiento y no advertirlos a ustedes de una avalancha de prácticas ocultistas, relacionadas con diversas formas de adivinación, magia, espiritismo y pseudoespiritualidad pagana, basada especialmente en el hinduismo o el budismo. El motivo de nuestra paralización fue el documento herético del Vaticano II Nostra Aetate sobre el respeto a los cultos paganos, de facto sobre el respeto a sus demonios. Confesamos que no nos hemos separado de este espíritu del Vaticano II. ¡Lo estamos haciendo ahora!
11) Nos arrepentimos por no oponernos al llamado espíritu posconciliar que, de hecho, ha rehabilitado el modernismo herético condenado por San Pío X. Generaciones de sacerdotes han sido envenenadas por las herejías del método histórico-crítico basado en la filosofía atea. Se han cuestionado todas las verdades fundamentales de la fe: la divinidad de Cristo, Su resurrección real e histórica, la inspiración divina de la Biblia. La incredulidad y la apertura a la pseudoespiritualidad pagana es la causa principal de la difusión masiva de la sodomía, como lo demuestra la Epístola a los Romanos 1, 18-28.
Renunciamos ahora a esta raíz herética del modernismo, así como a su método ateo con su orgulloso y falso nimbo científico. Prometemos luchar por una reforma ortodoxa y sana, especialmente en los seminarios.
12) Admitimos que también somos culpables de los millones de niños asesinados antes de nacer en EE. UU., porque no proclamamos el verdadero arrepentimiento y callamos ante la introducción de leyes homicidas. Por lo tanto, no solo el católico Joe Biden, sino también muchos obispos liberales estadounidenses son cómplices de este crimen.
13) Tenemos la culpa de que la ideología de género, promovida por el Vaticano de Bergoglio, haya sido aprobada. El pseudopapa besa los pies a los transexuales y así promueve el conjunto del sistema criminal. Los niños se ven forzados a someterse a una terapia hormonal y luego quedan mutilados por una cirugía de cambio de sexo. ¡Este es un crimen que clama al cielo! Con nuestro silencio, hemos aprobado este programa satánico promovido por el apóstata y archihereje Bergoglio. Además, al mencionar su nombre en la Misa, hemos expresado unidad con su rebelión contra Dios, la Iglesia y la humanidad. Parte de nuestro arrepentimiento es que dejaremos de mencionar su nombre.
14) Los obispos de Estados Unidos no nos hemos opuesto radicalmente a la legalización de la sodomía, y hasta la toleramos entre el clero. La sodomía allanó el camino para la implantación de chips, y la Biblia advierte de ambas hablando sobre el castigo en el lago de fuego (Jud 1, 7; Ap 14, 11). Debido a que no llamamos pecado al pecado y no proclamamos el arrepentimiento, los sodomitas no tienen salida, y la culpa de esto también recae sobre nosotros. Sin el Vaticano II y sin Bergoglio, este crimen moral no podría aceptarse como norma. El arzobispo C. M. Viganò, sin embargo, se opuso valientemente a la red homosexual en los niveles más altos del Vaticano. Ahora queremos seguirlo en esta lucha por la renovación moral y espiritual de la Iglesia.
15) Reconocemos la complicidad en no solicitar un cambio en el Catecismo en el que el coautor, Mons. Ch. Schönborn, incluyó una declaración deliberadamente ambigua y ocultó a sabiendas la advertencia de la Biblia: «Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra la naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno» (Jud 1, 7). En lugar de llamar al arrepentimiento, el Catecismo advierte de la supuesta discriminación e incita a la compasión y la llamada delicadeza hacia los sodomitas. Esta no es una palabra de verdad o una manifestación de amor, sino una manifestación de crueldad hacia estas personas —a quienes se les niega la posibilidad de arrepentirse— así como hacia nosotros mismos. Es una traición a Dios y Sus mandamientos.
16) Los servicios sociales en el sistema de justicia juvenil les roban los niños a sus padres, causándoles el mayor trauma que un niño puede experimentar. Además, estos niños robados son abusados o incluso asesinados para la extracción de órganos. ¡Estos son los crímenes más graves! Los obispos hemos callado ante estos crímenes, por lo que somos cómplices de ellos.
17) Los médicos, cuya misión es salvar vidas, se ven obligados en el sistema del Nuevo Orden Mundial a ayudar a llevar a cabo el genocidio masivo a través de vacunas bajo la apariencia de atención médica. Los obispos no hemos advertido a los médicos y no hemos apoyado a quienes protegen vidas y se oponen a la vacunación peligrosa. Confesamos esta gran culpa nuestra.
18) El catolicismo apóstata es peor que el ateísmo. Vemos esto en Bergoglio, pero también lo vemos en los católicos ordinarios que se han alejado de la esencia del cristianismo y solo siguen manteniendo un barniz católico. La Iglesia no los llevó a la conversión, por lo que no se convirtieron en guerreros y testigos de Cristo, mártires. Hoy en día, estos católicos con el espíritu del mundo, es decir, aggiornamento, se están convirtiendo en un elemento subversivo en la nación, similar a las organizaciones sin fines de lucro de Soros. El sistema satánico abusa de ellos con fines genocidas. La culpa de esto recae sobre todo en nosotros, obispos tibios.
19) Por culpa nuestra, los predicadores no enfatizan la realidad del pecado y la salvación en Cristo conseguida por Su gran sufrimiento y muerte. No advierten sobre la incertidumbre de la hora de la muerte que espera a todos y sobre el peligro de la condenación eterna. Por tanto, la gente no vive en conexión interna con Dios y no percibe la necesidad de arrepentirse o llevar a cabo una misión. No se enfatiza la oración personal, tanto privada como familiar. La televisión y luego Internet se han instalado en las familias como un huésped no deseado y, por lo tanto, las relaciones familiares han pasado a un segundo plano. La relación con Dios está congelada. Tal cristianismo no lucha contra el pecado y la mentira.
Un medio eficaz para que Cristo vuelva a ser el centro de nuestras familias es orar juntos de 8 a 9 p. m. Por lo tanto, ahora alentamos a rezar en familia durante este tiempo fijo, especialmente en estos días en que se está decidiendo la vida o la muerte de los Estados Unidos.
20) También nos declaramos culpables por la falsa obediencia. Cada uno de nosotros podría reconocer por las claras manifestaciones de la traición de Bergoglio que no podemos obedecer a un hereje porque así negamos a nuestro Salvador y Su evangelio y nos excomulgamos a nosotros mismos de la Iglesia de Cristo. Hoy, todo católico debe estar escandalizado por la idolatría de Bergoglio manifestada en la entronización del demonio Pachamama en el Vaticano. Bergoglio ha aprobado las uniones civiles entre personas del mismo sexo, que es una manifestación de rebelión contra Dios y contra la ley natural y revelada de Dios. Promueve vacunas que contienen sustancias tóxicas y ARN o ADN modificado que altera el genoma humano, lo que constituye un crimen contra la naturaleza humana. Además, la nueva vacunación es una forma planificada de la implantación de chips en los humanos, sobre la que las Escrituras advierten hablando sobre el castigo en el lago de fuego. Estos son los crímenes de Bergoglio contra Dios y contra la humanidad. Hoy, referirse a la obediencia a este idólatra, que está en rebelión contra Dios, es una ceguera deliberada. Los criminales de guerra en los juicios de Núremberg argumentaban que no tenían conciencia de culpa porque simplemente habían obedecido al Führer. Sin embargo, su culpabilidad fue probada objetivamente y con ellos se condenó todo el sistema criminal. Por lo tanto, ningún obispo estadounidense hoy puede recurrir a la obediencia como excusa y someterse al sistema criminal encabezado por el apóstata Bergoglio. Por esta razón, los obispos de Estados Unidos pronunciamos públicamente un anatema contra Bergoglio como parte del verdadero arrepentimiento y nos separamos de él y sus herejías. Declaramos que Bergoglio es un papa inválido y, por lo tanto, ya no mencionaremos su nombre en la Misa. Llamamos a todos los sacerdotes estadounidenses a que hagan lo mismo.
Estimados católicos estadounidenses, agradecemos a Dios por darnos una oportunidad más de expresar públicamente nuestro arrepentimiento en esta carta pastoral. Pedimos perdón y oraciones por nosotros para que podamos dar frutos dignos de arrepentimiento en el poder del Espíritu Santo y bajo la poderosa protección de la Madre de Dios. De esta manera, queremos unirnos a la corriente renovadora en la Iglesia, representada por nuestro ex nuncio apostólico Carlo Maria Viganò. El hecho es que nosotros, los obispos y sacerdotes, ahora o nos pondremos radicalmente del lado de la verdad y la vida, o permaneceremos en unidad con Bergoglio del lado de la mentira y la muerte. Arzbpo. Viganò defiende heroicamente las leyes de Dios y la enseñanza católica contra las herejías y la decadencia moral. En el otro bando está la corriente herética y apóstata disruptiva de Bergoglio (deep Church o Iglesia profunda) dentro de la Iglesia oficial, que promueve la autodestrucción de la Iglesia y lleva a los católicos engañados y a naciones enteras por el camino de la condenación eterna. ¡Ha llegado la hora! El paso básico del arrepentimiento es apartarse del camino y del espíritu del mundo y entrar en el camino que es Jesucristo mismo y Su evangelio de salvación. Este camino está representado por la corriente renovadora encabezada por Mons. Viganò.
Jesús dio a su Madre al discípulo que estaba junto a la cruz. Al dársela al apóstol Juan, también nos la dio a nosotros. Debemos recibirla como él la recibió: eis ta idia (Jn 19, 28), en su interior (es decir, en lo íntimo de su ser). Ella es la mujer que aplasta la cabeza del diablo. Ella es la mujer vestida de sol, «kecharitomene» por la gracia de Dios (Lc 1, 28). Ella es la nueva Eva, el corazón nuevo (Ez 36, 26), cuyo trasplante espiritual se llevó a cabo a través de las palabras de Jesús pronunciadas desde la cruz como testamento. Dios hablando por medio del profeta prometió un corazón nuevo y un espíritu nuevo, y la promesa se cumplió al pie de la cruz y en Pentecostés. Así como el Jesús viviente vino por primera vez a través de María y el Espíritu Santo, así que venga ahora en nosotros. Con Él, queremos hacer frente al dominio actual de satanás incluso a costa del martirio cruento o incruento.
Conclusión:
Nosotros, obispos de los Estados Unidos, hacemos un llamamiento a todos los sacerdotes, religiosos y creyentes para que adopten este programa de avivamiento. Que toda la Iglesia católica celebre este año la fiesta de la Natividad de nuestro Salvador en sus iglesias. Así se destapará la trama de Amán, el plan de genocidio masivo de la nación elegida mediante la vacunación se detendrá, la nación estadounidense se salvará y el astuto Amán será condenado (cf. Est 3 et seq.).
Al mismo tiempo, con esta declaración nuestra, obligamos en conciencia a todos los sacerdotes católicos de EE. UU. a celebrar la Santa Misa en este tiempo histórico de Adviento públicamente en la iglesia sin ninguna restricción y, por supuesto, sin mascarillas o guantes de látex. Durante esta Misa, que no nombren al hereje y apóstata público, pero digan en lugar de ello: «En unidad con el apóstol Pedro y sus verdaderos sucesores católicos».
Que la apertura de iglesias y casas de oración en Nueva York sea un precedente para todos los cristianos en los Estados Unidos.
Con esta carta, se da inicio al proceso de avivamiento que adopta la agenda de nuestro ex nuncio apostólico, el arzobispo Viganò, junto con su demanda de la renuncia del archihereje Bergoglio y del comienzo de la purificación de la Iglesia de las herejías y del espíritu de apostasía.
Nuestros queridos fieles católicos, nosotros los obispos de los Estados Unidos suplicamos al Dios Santísimo en la más profunda contrición que nos perdone nuestros pecados y negligencia, y que Él mismo ahora les conceda su bendición especial para que se arrepientan verdaderamente y EE. UU. se salve. (bendición)
Anexo al manifiesto:
Un llamamiento a J. Biden:
Nosotros, los obispos de Estados Unidos, hacemos un llamamiento al católico J. Biden para que, en aras de la salvación de su alma y en aras de la nación estadounidense, no acepte la presidencia debido a elecciones fraudulentas.
Estimado Sr. Biden, usted sabe muy bien que las elecciones fueron amañadas por el Estado profundo para utilizarlo a usted para promover el camino criminal del genocidio, que es contrario a la fe católica, en la que, como usted confesó, fue criado por sus padres piadosos. Lo obligaron a permanecer fiel a la fe católica. Por su promoción de abortos, es decir, asesinatos de niños no nacidos, ha sido excomulgado de la Iglesia católica, lo que ahora tenemos que recordarle con dolor. Creemos que a través de su gesto de rechazar la presidencia ofrecida fraudulentamente, Dios le dará la gracia de regresar a la Iglesia católica. Muchos católicos estadounidenses están orando por usted.
Una petición al presidente de Estados Unidos, Donald Trump:
Estimado señor presidente, nosotros, los obispos católicos de los Estados Unidos, le presentamos a usted nuestra disculpa arrepentida por el gesto traidor del Mons. Gómez hacia usted y la nación estadounidense. Ahora nos tomamos la libertad de dirigirnos a usted con una solicitud urgente de que elimine todas las restricciones relacionadas con el coronavirus antes del 12 de diciembre, como prometió antes de las elecciones. Suponemos que la lucha continuará incluso después de este plazo, y entonces sería más difícil presionar para que se levante la pandemia suicida.
(La carta fue redactada por el patriarca Elías y los obispos Timoteo y Metodio)
Descargar: Manifiesto de Adviento 2020 de los obispos estadounidenses
Actuales Vídeo
- El PCB: Obispos de África, ¡separaos del Vaticano apóstata!
- El hombre debe tener la cabeza sobre sus hombros
- Párese ante Dios cada vez que peca
- ¿Dónde está roto el poder del pecado?
- El PCB: Un llamamiento a los católicos estadounidenses, a los sacerdotes y, sobre todo, a los obispos
- El Verbo era Dios
- Dios Padre envió a Dios Hijo
- Llamamiento al pueblo estadounidense: ¡El arrepentimiento es necesario! ¡Puede evitar una catástrofe mundial!










