Llamar a Francisco y al Vaticano II por sus nombres propios

12 de febrero de 2019

El verdadero nombre de Francisco es panhereje, y en cuanto al Vaticano II, concilio hereje. Éste último produjo un descarrilamiento del camino de la verdad y de la vida hacia el camino de las mentiras y la muerte. El Señor nos dijo “La verdad os hará libres” (Jn. 8, 32), y luego, “Si no os arrepentís, todos pereceréis” (Lc. 13, 3).

El Patriarcado católico bizantino, invita por este medio a los obispos presentes y no presentes en el sínodo del 21 al 24 de febrero de 2019, a hacerse conscientes de que Francisco es un hereje. Siendo apóstata, ocupa el más alto cargo en la Iglesia ilegalmente.

Que ellos se hagan también conscientes de la raíz, que es el Concilio Vaticano II. Ese concilio dio origen al crimen más serio contra el Cuerpo Místico de Cristo: la Iglesia. Las herejías y el neo-paganismo reemplazaron la enseñanza ortodoxa y cambiaron el Espíritu de la Verdad por el espíritu del mundo.

El concilio de Éfeso, en el año 431, defendió la ortodoxia de la fe. En el 449 hubo un concilio herético en Éfeso que fue etiquetado como el latrocinio de Éfeso. Fue inspirado por el poder político del emperador Teodosio II, quien confió al patriarca hereje Dióscoro de Alejandría la tarea de presidir el concilio. De modo semejante, el concilio vaticano II fue mal usado para promover la herejía. ¿Cómo? Después de que el hereje Roncalli regresara de sus 20 años de exilio en Bulgaria y Turquía, los secretos hermanos del mandil lo ayudaron a hacerse papa. Roncalli –Juan XXIII– convocó a un concilio que debía ser conducido por sus adeptos, los teólogos liberales. La autoridad del oficio papal y la autoridad del concilio fueron mal usadas para la promoción insidiosa de herejías y del espíritu del Neomodernismo y del sincretismo en la declaración Nostra Aetate. Hoy cosechamos los frutos: decadencia interna e incluso una red de homosexuales ¡en las más altas posiciones de la jerarquía de la Iglesia!

Si ha de llegar una verdadera restauración de la Iglesia, el Vaticano II debe ser llamado por su nombre propio: un sínodo de ladrones. El sínodo de ladrones del Vaticano II está bajo el anatema: “Si alguno, incluso un ángel del cielo, os predicase otro evangelio… sea anatema” (Gal. 1, 8-9). San Basilio el Grande dice sobre los obispos herejes: “Huímos de ellos –de los herejes– y los declaramos anatema”.

El Patriarcado católico bizantino es la voz de quien clama en el desierto, defiende la doctrina recta y llama al arrepentimiento salvífico. Algunos obispos o sacerdotes consideran incorrectas las actitudes ortodoxas. Pero que sean conscientes de que los profetas no se comportaron con corrección ante los abusos y las herejías, sino que hablaron clara e inequívocamente contra ellas. En este momento, quizás el peor de la Iglesia, que la palabra profética mueva a obispos y sacerdotes al arrepentimiento y a una verdadera restauración de la Iglesia.

 

+ Elías

Patriarca del Patriarcado Católico Bizantino

+ Metodio OSBMr                             + Timoteo OSBMr

Obispos secretarios

 

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“Vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros, porque toda la Ley en esta sola palabra se cumple: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.”

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