Una visión crítica del papado

El propósito de una visión crítica del papado no es su eliminación, como lo intentaron algunos cardenales o teólogos liberales. El propósito es su purificación.

¿Cómo entendieron el papado el apóstol Pedro y sus sucesores en los primeros tres siglos? En primer lugar, de tal manera que ellos mismos, muriendo como mártires, fueron testigos de Cristo. Jesús es el Hijo de Dios que murió por nuestros pecados y, siendo Dios, resucitó de entre los muertos histórica y realmente. No hay salvación en ningún otro (Hch 4:12).

La autoridad en la Iglesia se basa en la vertical —en la relación con Dios— y determina las relaciones horizontales —humanas—. La esencia del papado es proteger a la vertical, es decir, proteger a la Iglesia contra las herejías en el campo de fe y moral. Si el Papa lo hace, todos los cristianos, incluyendo los no católicos, deben aceptar con gratitud este servicio suyo, incluso si no caen bajo su jurisdicción, como por ejemplo los ortodoxos o los protestantes. Si el Papa descuida la protección de la Iglesia contra las herejías, o si hace lo contrario, como ocurre hoy en día, hace daño a toda la Iglesia. Cada cristiano debe distanciarse de ese hereje manifiesto.

La pena por abuso de autoridad eclesiástica está determinada por Ga 1, 8-9 y por la Bula dogmática de Pablo IV. Si un obispo o un Papa proclama herejías, es automáticamente excomulgado de la Iglesia y todas sus acciones son sin fuerza.

La paradoja es que los líderes liberales de las Iglesias no católicas están en unidad con el actual papado herético.

Hoy se ha producido una crisis espiritual y moral en todas las Iglesias cristianas. En lugar de proteger la fe, las más altas autoridades promueven las herejías del neo-modernismo y del sincretismo. En lugar de proteger los valores morales, ellos toleran y legalizan la inmoralidad (LGBTQ). La autoridad herética cambia gradualmente las verdades de la fe. Si tienes la fe salvadora y vives por ella, serás salvo. Si te niegas a arrepentirte de las herejías, serás condenado.

El punto de inflexión en la Iglesia Católica fue el Concilio Vaticano II. Francisco y sus herejías solo llevan el espíritu del Concilio a la perfección, conduciendo la Iglesia a la autodestrucción del papado. Por causa de las herejías de Francisco, el Patriarcado Católico Bizantino hizo pública su excomunión de la Iglesia (14 de febrero de 2018).

¿Qué demanda el tiempo presente? El papado debe ser purificado de las herejías y del espíritu del mundo, y debe comenzar a servir a la Iglesia nuevamente como el pilar de la fe y la verdad y como garantía de la unidad. Jesús no oraba por la globalización religiosa en la Nueva Era, sino por la unidad interior con Él —con Jesús y con el Padre (Jn 17:21)—.

 

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“Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes.”

Gl 3, 22 (desde 20-5-2018 hasta 3-6-2018)

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