El veneno del pecado original

El veneno del pecado original está en cada uno de nosotros. Esto está en nosotros y el diablo se ríe. A menos que luchemos contra el pecado, el orgullo y la pasión toda nuestra vida, podemos caer fácilmente en herejía. Si tenemos un exceso de confianza en nosotros mismos, nos destruimos a nosotros mismos. Ese es el veneno en nosotros y tenemos que luchar con él constantemente, ya que nos lleva a la autodestrucción. Debemos llevarlo como una cruz, no unirse con ello, pero resistirlo. “Niégate a ti mismo, toma tu cruz y sigue a Jesús!”

Jesús dice: “El que quiera salvar su vida (alma), la perderá, pero el que pierda su vida (alma), la salvará”. Esta es la esencia del cristianismo. Significa tener una fe viva, aceptar las verdades divinas como son y no inventar nuestras propias verdades o especular. Debemos creer en las verdades que Jesús nos dio para creer: Su Evangelio, y no un evangelio diferente, porque la Palabra de Dios dice: “Si alguien os predica evangelio diferente, sea anatema ―anatema sit―”. Desafortunadamente, la mayoría de los teólogos contemporáneos predican un evangelio diferente.

 

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Palabra de la vida

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

Gl 5, 16-17 (desde 15-7-2018 hasta 29-7-2018)

Reflexión sobre la Palabra de Dios