Del Getsemaní al Gólgota (Vía crucis)

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

 

Jesús es arrestado: El apóstol-traidor trajo a los soldados y los guardias del templo con antorchas en Getsemaní. Se acercó a Jesús y le dio un beso traidor. A continuación los soldados prendieron a Jesús.

Jesús ante Anás: Le llevaron al sumo sacerdote Anás. Él interrogaba a Jesús sobre muchas cosas. Uno de los guardias golpeó a Jesús en la cara.

Jesús ante Caifás: Anás envió a Jesús atado al sumo sacerdote Caifás. Caifás dijo: “¡Te conjuro por el Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho.” El sumo sacerdote rasgó su vestidura diciendo: “¡Ha blasfemado!” La multitud empezó a gritar: “¡Es reo de muerte!” Luego comenzaron a escupirle en la cara y Le golpaban en la cabeza.

Pedro niega a Cristo: Pedro estaba sentado fuera en el patio. Aquí él negó a Cristo tres veces, jurando: “No conozco a ese hombre.” Cuando el gallo cantó, Pedro se acordó de las palabras de Jesús. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

La primera vez ante Pilato: En la mañana, la jerarquía eclesial llevó a Jesús atado al gobernador Pilato. Habiendo escuchado a ambas partes, Pilato dijo: “No encuentro ninguna culpa en este hombre.” La jerarquía eclesial aumentaba el terror psicológico. Con promesas y amenazas obligaron al poder estatal a cometer un crímen. Lo mismo ocurre hoy en día. Pilato los envió con Jesús a Herodes, que decidiese el asunto.

Jesús ante Herodes

La segunda vez ante Pilato: Herodes remitió a Jesús de nuevo a Pilato. La jerarquía eclesial instó a Pilato para que condenara a Jesús a la muerte.

Barrabás: Esperaba a ser condenado a la muerte, Barrabás un criminal odiado. Cuando Pilato les preguntó si querían que liberara a Jesús o Barrabás, ellos eligieron a Barrabás. Para Jesús exigieron la muerte.

Jesús es azotado: Pilato creyó que la jerarquía eclesial estaría satisfecha con crueles azotes. Ordenó entonces, que Jesús sea azotado.

Jesús es coronado de espinas: Los soldados pusieron una corona tejida de espinas sobre Su cabeza, le escupían en el rostro, golpeaban en la cabeza y se burlaban de Él.

¡Ecce homo!: Pilato llevó fuera a Jesús azotado con una corona de espinas en su cabeza ante la jerarquía eclesial y la muchedumbre fanatizada. Ellos gritaban: “¡Fuera! ¡Crucifícale!”

Jesús es condenado a muerte: Pilato se hipócritamente lavó las manos, diciendo: “Yo soy inocente de la sangre de este justo”, y entregó a Jesús a la muerte.

Jesús toma su cruz: Las palabras de Jesús tocan a todos y en todos los tiempos: “Niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígame.”

Jesús cae bajo el peso de la cruz: La cruz pesada aplasta a Jesús torturado contra la tierra. También a nosotros el peso de nuestra cruz nos aplasta contra la tierra. Tenemos que negarnos a nosotros mismos y levantarnos.

Jesús encuentra a su Madre: Nadie ha estado en una unión más profunda con Jesús que su Madre. Ella es Su discípulo más fiel. Ella es el modelo para nosotros de como debemos seguir a Jesús.

Simón de Cirene: Ellos obligaron a Simón que llevase la cruz de Jesús.

Verónica: La tradición testimonia que esta mujer ofreció a Jesús un pañuelo. Esto no fue sólo un acto de compasión, pero también de gran coraje.

Jesús cae por segunda vez: Jesús cae bajo el peso de la cruz. A menudo caemos también nosotros. Pero tenemos que levantarnos y continuar el camino de nuestra cruz cotidiana.

Las mujeres llorantes: Jesús las advierte: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.”

Jesús cae por tercera vez: La caída última fue más dolorosa. Jesús nos da ejemplo que debemos levantarnos. También nosotros tenemos que convocar a todas las fuerzas mentales y físicas y seguirLo.

De Jesús quitan la ropa: Jesús vino a Gólgota. Los soldados Le quitaron la ropa para crucificarLo.

2. Un versículo de la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos repetímos: “Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. (Mt 16:24)

3. La oración con la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos decimos junto: “¡Jesús!”, y uno añade: “Me niego a mí mismo y tomo mi cruz.

4. La oración del corazón (5 minutos)

Todos llamamos: “Yee-ho-shu-aaa …” Vivo: “¡Voy en pos de Ti!”

 

Descargar: La muerte y resurrección de Jesucristo (la oración contemplativa)

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Palabra de la vida

“Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.”

Gl 3, 26-27 (desde 17-6-2018 hasta 1-7-2018)

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