Cinco partes de la celebración del domingo. Parte V

QUINTA HORA

Versión revisada: Algunas canciones en el folleto no corresponden a las canciones en el vídeo.

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Emaús

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

¿Qué sentimientos y pensamientos llenaban los corazones de los discípulos cuando salieron de Jerusalén y cuando Jesús se unió a ellos, a quien, sin embargo, no Lo reconocieron? Jesús por lo primero les pregunta: “¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros? ¿Por qué estáis tristes? Uno de ellos, que se llamaba Cleofás Le dijo: “¿Eres el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?” Y Él los preguntó: “¿Qué cosas?” Y ellos Le dijeron: “De Jesús de Nazaret, que era un profeta, poderoso en obras y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y de cómo le entregaron los principales sacerdotes para ser condenado a muerte… Nosotros esperábamos que Él era el que habría de redimir a Israel.” Entonces los discípulos Le dicen de lo que oyeron: como las mujeres habían visto una aparición de ángeles, que les dijeron, que Jesús estaba vivo. Y Jesús les dijo: “¡Oh incensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria?” Y comenzando desde Moisés y de todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de Él decían. Sus corazones ardían en ellos, cuando les abría las Escrituras. Poco después, cuando Él partió el pan, fueron abiertos los ojos de ellos, y Le reconocieron, pero Él desapareció de su vista.

Jesús, abre nuestros ojos también, para que podamos reconocerTe en Tus hermanos (cf. Mt 25:40). Tu hermano es el que Te ha recibido y da testimonio de Ti y por esto es perseguido por los que Te persiguen a Ti. Señor, concédeme, que pueda ver Te hoy en Tu hermano que está rezando conmigo.

2. Un versículo de la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos repetímos: Entonces se les abrieron los ojos, y ellos reconocieron a Jesús.” (Lc 24:31)

3. La oración con la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos decimos junto: “Jesús”, y uno añade: “¡Tú estás aquí. Ahora Te reconozco en mí y mi hermano!

4. La oración del corazón (5 minutos)

Jesús abre mi corazón y mi mente para Su palabra.

Canción: “Cristo, nombre sublime”

 

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Jesús se aparece a los apóstoles

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

El domingo por la noche, diez apóstoles se reunieron en una casa con las puertas cerradas. Numerosos cuestiones contradictorias llenan sus corazones. Juan es el más tranquilo. Al ver la tumba vacía, en seguida creyó en la resurrección de Cristo. Pedro ya ha dicho a los hermanos, que el Señor se le apareció. Este hecho se extendió entre los discípulos en un instante y ya se habla de esto en diferentes lugares de Jerusalén. Es la noche y los apóstoles siguen hablando de todas las cosas que han sucedido ese domingo. De repente alguien llama a la puerta. Ellos abren y entran dos discípulos que salieron de Jerusalén hace sólo unas pocas horas. Estos dos discípulos anuncian con alegría a los apóstoles que han visto al Señor y los apóstoles confirman: “Verdaderamente el Señor ha resucitado y ha aparecido a Simón.” De repente ellos mismos ven una figura radiante en medio de ellos. Jesús está de pie allí y dice a los discípulos asustados: “¡Paz a vosotros! Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpadMe y ved.” Les mostró las manos y los pies. Y para darles una prueba segura, tomó un pedazo de pescado asado y comió en su presencia. Jesús dijo a los discípulos que predicasen el arrepentimiento y el perdón de los pecados en Su nombre a todas las naciones.

2. Un versículo de la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos repetímos: Mirad mis manos, que yo mismo soy; palpadMe.” (Lc 24,39)

3. La oración con la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos decimos junto: “Jesús”, y uno añade: “¡Eres Tú mismo! Te toco ahora por la fe.” Nos damos cuenta: donde están dos o tres congregados en el nombre de Jesús, allí está Jesús en medio de ellos a pesar de que no podemos verlo.

4. La oración del corazón (5 minutos)

Vivo personalmente junto con los apóstoles el encuentro con Jesús, que está presente aquí.

Canción: “Jesús, Jesús…”

 

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Jesús se aparece a Tomás

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

El domingo de la resurrección de Cristo, Tomás luchó con las dudas más que los otros apóstoles. Él no era testigo de la primera aparición de Jesús a los discípulos de noche del Domingo de la resurrección. Cuando regresa a su compañía, le dicen esta gozosa noticia: “¡Hemos visto al Señor!” Pero Tomás no comparte su alegría. La noticia de que Jesús se apareció en su ausencia le toca dolorosamente y no le permite de dejar la tristeza y la incredulidad que han llenado su corazón. Él les dice: “¡Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré!” Sus condiciones suenan inquebrantable. Ocho días después, los discípulos se reúnen de nuevo y Tomás con ellos. Y al igual que hace una semana les aparece Jesús. Las puertas son cerradas y de repente Jesús está en medio de ellos. Entonces Él se dirige directamente a Tomás y repite casi palabra por palabra lo que Tomás dijo hace una semana no creyendo que Jesús podría estar vivo. Jesús conoce exactamente las exigencias de Tomás y ahora le muestra sus heridas glorificadas y dice: “Alarga acá tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino fiel”. Tomás se acerca a Jesús, cae de rodillas delante de Él y confiesa: “¡Señor mío, y Dios mío!”

2. Un versículo de la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos repetímos: Alarga acá tu mano, y métela en mi costado. (Jn 20:27)

3. La oración con la Palabra de Dios (5 minutos)

Todos decimos junto: “Jesús”, y uno añade: “Perdóname mi incredulidad, ahora yo también confieso: ¡Tú eres Señor mío, y Dios mío.

4. La oración del corazón (5 minutos)

Ahora, vivo personalmente que Jesús es mi Señor y mi Dios. Canción: “Emmanuel”. (Este nombre sugnifica: Dios – Jesús está con nosotros.)

(Hago una reverencia)

 

Descargar: La muerte y resurrección de Jesucristo (la oración contemplativa)

 

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“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.”

Col 3, 1-3 (desde 7-10-2018 hasta 21-10-2018)

Reflexión sobre la Palabra de Dios